Este lunes Perú amaneció sin presidente, pero con una alta inestabilidad política

Úrsula Montenegro / Venezuela RED Informativa

La crisis política en Perú continúa a pesar de la renuncia del cuestionado presidente Manuel Merino el domingo. Este lunes Perú aún no tiene presidente y el saldo dejado por las protestas en contra del exmandatario fue dos muertos y más de 100 heridos.

Los 130 parlamentarios no pudieron el domingo ponerse de acuerdo para elegir quién será el sucesor de Merino, que solo gobernó seis días, luego de la vacancia del expresidente Martín Vizcarra.

A pesar de que Merino en su alocución del domingo dijo que no habría vacío de poder tras su renuncia, el Perú continúa sin mandatario. La constitucionalista Beatriz Ramírez aseguró durante una entrevista con RPP que el vacío de poder “es grave”, pues tampoco el Congreso ha sido capaz de elegir el sucesor de Merino.

La crisis política empezó el lunes 9 de noviembre cuando el Congreso acusó y destituyó al entonces presidente, Martín Vizcarra, por cargos de corrupción sin pruebas concluyentes.

Merino lo reemplazó, pero su gobierno fue rechazado desde el primer momento y provocó protestas multitudinarias. La policía desplegó una violencia extrema contra los manifestantes y dos de ellos fueron asesinados a tiros. Eso provocó que 13 de sus 19 ministros abandonaran a Merino. Los militares también le restaron su apoyo.

Sin legitimidad, Merino renunció la madrugada del domingo y Vizcarra, un político popular porque inició una cruzada anticorrupción en 2018, reapareció en escena reclamando que el Tribunal Constitucional definiera si su destitución era legítima.

Merino calificó de “ladrón” a Vizcarra, pero el domingo éste le devolvió el improperio y lo llamó “dictadorzuelo”. Vizcarra tiene prohibido salir del país por 18 meses, mientras un fiscal lo investiga por supuestamente recibir más de 630.000 dólares por otorgar dos obras de construcción hace seis años, cuando era gobernador de una pequeña provincia del sur de Perú.

Vizcarra fue destituido según una vaga cláusula de la Constitución del siglo XIX, que según los expertos puede usarse al antojo de quien la invoque. Aunque en su origen aludía a trastornos mentales de los dignatarios, ahora muchos interpretan que puede aplicarse a casos de corrupción.

La fuerte inestabilidad ha golpeado a un país muy afectado por la pandemia del nuevo coronavirus y los analistas políticos afirman que la crisis constitucional ha puesto en peligro la democracia del país.

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