Estricto

Editorial / Venezuela RED Informativa

El Sr. Maduro y sus pandillas hacen un nuevo arreglo con la peste china: dos semanas de ESTRICTO encierro nacional. ¡Todos pa’ dentro, hasta después del Domingo de Resurrección!

Imaginario o real, resulta imposible de saber si el aumento de los contagios es la excusa para el nuevo acuerdo con la pandemia. Además, la “creatividad” de estos monos resulta una excelente oportunidad para hablar mal del Brasil, de su cepa “caipiriña” y del señor Bolsonaro.

De tal manera que ya tenemos en las calles de Venezuela el alicate abierto con todos los bandidos disfrazados de gobierno que puedan haber.

Así, en nombre de un estado que ya ni existe, las fuerzas del “orden público” van a consagrarse por dos semanas continúas al pillaje, al martillo colectivo y al cobro de peajes ESTRICTOS.

¡Se acaba de abrir la Temporada de Caza de Pendejos en Venezuela! Porque para las grandes mayorías que somos explotadas por la NARCOCRACIA con sede en Caracas, el país es un inmenso gallinero. Somos treinta y pico de millones de aves de corral, fáciles de pelar y de desplumar, en medio de este “sálvense quien pueda” que es nuestro día a día nacional.

Los países hermanos/fronterizos ya están hasta la coronilla de este circo sin fin. Las grandes potencias de Asia y Eurasia nos exprimen y nos desvalijan, en perfecta sincronía con quienes “heredaron” al difunto. Y América continúa con su tin-marín-de-dos-pingüé, que tampoco parece tener término.

La verdad es que los malvivientes del siglo XXI no hablan ni por asomo de vacunas, ni mucho menos sobre planes de vacunación. Solo promocionan las góticas milagrosas de dudosos resultados en las cuales solo creen los tontos.

Mientras tanto, para el mundo entero las únicas estadísticas que importan en este momento son cuanta gente ya se ha vacunado, a qué tasa semanal lo están llevando a cabo, quiénes van por la segunda dosis y cuántas personas quedan en cola.

Pero para estas bestias, solo sale mejor sacar o meter cada semana al montononón de gallinas. Y, cuando la “cosa” se empieza a poner ruda tras un encierro prolongado, abren las jaulas antes de que el bojote empiece a joder.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

once + 7 =