Fe

Editorial / Venezuela RED Informativa

Mientras la Guardia Nacional Bolivariana expande su negocio de extorsión, “venta” de gasolina en dólares y amedrentamiento vil y sin escrúpulos con que lleva años atormentando a los estados fronterizos a la Gran Caracas, la oposición venezolana aprovecha la Semana Santa para rezar. ¡Nada más!

Algunos, que quizás hasta sean gente piadosa, piden por el fin de la tiranía a través de una “extracción” sanitaria limpia de la porquería del siglo XXI, por cuentas estrictas de la DEA.

Al “milagrito” le pegan la solicitud de que esa “operación” cause los menores destrozos posibles sobre sus intereses y negocios en plena marcha, con los malos de la película. Les garantice el control político del país del Día Después y no deje de ser un “quítate tú pa’ poneme yo”. ¡Amén!

El embajador Browndfield, un auténtico aguafiestas, por primera vez y muy en serio deja “colar” que el “trabajito” soñado por la feligresía de la MUD debe ser realizado a muchas manos y en perfecta corresponsabilidad. De Adentro hacia Afuera. 

Que los tiempos de Panamá quedaron atrás, porque ahora cada quien debe ocuparse en la solución de sus propios problemas. Es decir, dentro del mejor estilo de la Semana Mayor, casi que repite aquello de “ayúdate para que Dios te ayude”.

Para el Departamento de Estado no debe ser muy fácil de creerse tampoco el cuento de la “esposa abusada”. Aquella que el marido incorregible siempre la golpea, y ella nunca termina de dejar.

Esa misma que luego los vecinos la ven cuando sale del ascensor impecablemente vestida de compras, cartera y zapatos combinados, pero con los dos ojos morados e hinchados como una patilla y con el mismo cuento de siempre: “Es que me golpeé con la puerta del closet”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

trece + 7 =