FELIZ

Editorial / Venezuela RED Informativa

Frente al rotundo fracaso de su convocatoria de calle el 5 de julio, Juan Guaidó recibe un tronco de premio de consolación.

En remoto y de forma virtual, Joe Biden se apunta en la bailanta del interino. Ahora es uso y costumbre de la Administración Biden/Harris jugar a distancia. Véase la representación diplomática que “existe” para nuestro país, con sede y portal web desde la ciudad de Santa Fe de Bogotá.

Mister Biden, para celebrar nuestro cumpleaños como República Independiente, cosa que dejó de existir hace algo más de 20 años, felicita a Juan Guaidó y nos manda una carta para que la leamos todos.

En ella nos anima a proseguir en los logros alcanzados. Dice estar montado, junto con todos nosotros, en “…la búsqueda de una transición pacífica y democrática para Venezuela”. Obviamente: superada la usurpación, de la cual ya no hace mención alguna, lo que queda es promocionar al “amor es amor”.

Curiosamente, el gran ausente en su carta es el Señor Maduro y sus bandas de facinerosos. Como en las historias de miedo: si no mencionas al coco, ¡capaz que desaparece como por encanto!

En ese sentido, lapidariamente, Joe Biden nos consuela con un difuso: “es cosa de tiempo… para que todo se arregle”. Suponemos que es de igual contenido la medicina que están aplicando para Nicaragua y para Cuba. Poco importa que pueblos vecinos enteros sean extinguidos por dictaduras feroces en sus propias narices.

Tras todas esas flores, Juan Guaidó acusa recibo de la carta, y hasta se le escapa un gazapo. Y nos dice que él y sus secuaces llegaron en un momento dado, a poner en 3 y 2 al gobierno bolivariano. Terrible: confiesa su penosa traición al país, cuando decidieron entregar Venezuela a los malos, concediéndoles la base por bolas a la porquería del siglo XXI, por razones que nunca se han explicado.

Sin embargo, es bueno escribirlo: América se engaña, nos pretende engañar y eso la hace FELIZ. Acá no hay avance alguno. La MUD y lo que sea, también miente y volverán a mentir. Todos ellos se preparan cínicamente a compartir las sobras del país; aquellas que muy pocos recogen del suelo, debajo de la mesa que monta a diario la MAFIOCRACIA bolivariana.

¡Acá no hay ninguna independencia ya que celebrar, señor Biden! Mil gracias por sus letras. No nos sirven de nada sus intenciones. Atentamente, las grandes mayorías de nuestro pueblo que ya no somos FELICES.

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