Finales de los 90: El Chile moderno

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

El Chile que buscaba con paso firme entrar a los TLC del presidente Clinton. El Chile con una base agroindustrial e industrial de magnitudes importantes, que necesita tener acceso a los acuerdos de libre comercio con la hoya del Pacífico y con la bizarra Europa.

El Chile que quiere meterse en los negocios grandes. En los negocios del Primer Mundo…

Es decir, expandir hacia afuera su economía y generar más y más prosperidad hacia adentro, porque en casi dos décadas de dictadura, aprendieron mucho…

El Golpe del 11 de septiembre del 73 fue otro episodio caliente de la Guerra Fría.

A la mierda de las “fuerzas” de la izquierda la sacaron del país por las malas.

En América Latina la izquierda no es democrática. En América Latina la izquierda UTILIZA la democracia, para tratar de cogerse para siempre el poder y nunca soltarlo… ¿Te suena?

Todo eso fue un poco antes del cambio del siglo… Pero los chilenos arrastran un “terrible” problema: ¡Augusto Pinochet! Un genocida malvado y sádico, que afeaba y ensuciaba su acceso al mundo postmoderno. Nadie, excepto los malos, quiere hacer negocios con los malos. ¡Rayan!

Hoy, como desde hace un tiempo para acá, las apariencias son más importantes que nunca. Medio planeta juega al juego de la ética, las buenas costumbres y el “pobrecito”. Entre la “paja”, la hipocresía y un poco de “buena fe”, el Mundo Libre construye y teje su discurso “solo para los otros”. ¡Desde finales del siglo XX, hasta el día de hoy, el ajedrez mundial se juega así!

En la Chile de los 90s el asunto era que, sacar al “Tata”, no se daba fácil…

Hablamos de un gorila con siempre tenebrosos anteojos negros. Voz chillona. Y una estructura muy importante de pueblo a su lado y una verdadera base empresarial, que simplemente lo adoraba. Y que había prosperado y se había hecho rica a la sombre del régimen militar… Cuidado: ¡Cuando pases por Santiago, NO hables mal de Pinochet!

Para muchos, el General es una suerte de Simón Bolívar. Un héroe hemisférico, íntimo de Henry Kissinger, que salvó con sus propias manos y cojones al país de Salvador Allende y de sus bandas armadas de facinerosos, que le acompañaron en el cuento de la creación de la patria grande y bla, bla, bla… ¡La misma porquería! Rapidito… Total: en el plebiscito chileno, perdió Pinochet. ¡Y punto! Aparte de tener un tribunal electoral confiable y fiable, contaron con el acompañamiento de la comunidad internacional como observadores del proceso.

¡Y el “Tata” reconoció que su tiempo había llegado! Así las cosas, se le aseguró a Pinochet y a sus esbirros y torturadores de oficio, la más total impunidad sobre los crímenes cometidos. Se le otorgó inmunidad parlamentaria, haciéndole senador vitalicio de su país. ¡Ah!, y se le “dejó” como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas…

Para que NO hubiera duda posible sobre el agradecimiento nacional por sus 17 años de ininterrumpida “gestión” por la paz, la prosperidad y el desarrollo del Chile moderno. Y, Colorín Colorado… El plebiscito chileno fue una necesidad impuesta desde afuera.

O se “resolvía” el tema de la democratización del país o tendrían que tragarse los chilenos sus logros económicos y sectoriales. Sin salir de sus fronteras. ¡Y punto!

La visa de acceso a la postmodernidad era la salida de Augusto Pinochet del juego interno de ese país. Los mismos que “lo montaron”, 17 años después necesitaban que ya no estuviera… Y, esta vez… ¡Por las buenas! Porque la comunidad internacional tiene sus formas. Sus Angelina Jolie. Sus conciertos estúpidos de fronteras. Sus tiempos electorales yanquis. Sus ambigüedades de la CEE. Sus arreglos con Rusia. Su Grupo de Lima. Sus OEA del Alfredo Tarre. Y sus cuentas pendientes por pagar a China…

La comunidad Internacional es, todo un plato de espaguetis volteados, con salsa derramada manchando el mantel de cuadritos. Quizás, por eso es que, acá, en la Venezuela de junio de 2019, se está articulando un movimiento parecido al chileno de hace casi 30 años.

Un poco para darle forma a nuestro rompecabezas de locos, en que está estancado el camino de salida de los coños de sus madres del siglo XXI, algunos factores están construyendo una “Puerta Trasera”… Transversal a las negociaciones de Oslo, el fin de la usurpación y el resto de las etiquetas de fantasías que componen la cartilla del mercadeo de la Franquicia MUD, se está empezando a cocer una nueva vuelta… Con insistencia ya se está hablando de un plebiscito, al estilo del que se llevó a cabo el 16 de julio del 2017. Recuerda el mismo que la cuerdita de Borges con sus amiguetes que se fueron de rumba a Dominicana a pasear con los hermanitos Rodríguez y el mismísimo Rodríguez Zapatero, usaron como papel de baño… Ahora, están pensando en una sola pregunta cerrada.

“¿Quieres o no que el Sr. Maduro y su Banda salga del poder?” ¡Simple! Sin CNE. ¡A capela! Sin el estúpido que dice velar por los intereses de la oposición venezolana dentro del “árbitro” comicial… Con un solo objetivo. Referenciar para el resto del mundo, la voluntad de todo un pueblo por ser libre. Se cubre la “forma” de la hipocresía internacional, que insiste en “resolver” el asunto Venezuela por la vía electoral… Y se busca un FIADOR que ponga la cara, si el gobierno ilegítimo decide no “cesar la usurpación”, ante los resultados de la consulta. Con todo y cadena de sucesos garantizados.

Estos cabrones del siglo XXI NO le van a parar ni medio centímetro a lo que la gente exprese… Y así se abren los infiernos para todos aquellos países que juegan a ser los buenos con la pobre Venezuela y con los espantados venezolanos. Después de “eso”, ¿qué les cabría decir? ¿Qué les tocará hacer? ¿Invitar a una cadena de oración hemisférica? ¿O quedarse calladitos, cuando el FIADOR del Plebiscito despliegue sus tropas para llevarse a estos hijos de putas de una vez por todas, por mamadorcitos de gallo? Suena una linda provocación… ¡Me gusta!

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