Física cuántica criolla y los universos paralelos

Eduardo Figueroa Marchena / Venezuela RED Informativa

Admito que antes de escribir este artículo tuve que hacer un repaso superficial de conceptos y teorías tanto físicas como psicológicas, y es que para uno lograr rasgar los carapachos de este entramado político es necesario dedicar tiempo, análisis y hasta metodología. Después de tanto buscar e intentar llegar a un porqué de tanta torpeza, indolencia, incapacidad y descaro por parte de Leopoldo y toda la gavilla con crisis de edad adulta que lo acompaña, la única razón que pudo escupir mi cerebro es exactamente la misma que conseguí cuando le buscaba lógica a las torturas, aislamientos y condiciones a las que éramos sometidos los presos políticos en las diferentes cárceles por las que hacíamos turismo. Existe una disociación, un trastorno cognitivo que no permite que hombres como Maduro, Diosdado, Borges, Leopoldo o Allup, por solo nombrar algunos, tengan una mínima concepción de la realidad, del alcance de sus acciones y de la miseria que sigue trayendo para millones sus “estrategias”, sus “intereses”.

Chávez vivió rodeado por una corte que no hacía más que alabar cada una de sus pendejadas, al ser un hombre que desde la infancia tuvo enquistados complejos y frustraciones por incapacidad, en esa isla decidió vivir en su mandato. Es la misma historia de Cabello y Nicolas, sin embargo, tiene que llegar un punto en el que siete millones de venezolanos en el exilio y la inopia absoluta de todo un país, tiene que darte pistas de que alguna cosita has venido haciendo mal. Pero, después de tantos años y delitos, por más responsabilidad y golpes de conciencia que puedan tener, sé que les resulta imposible bajarse de ese barco. Ellos saben que morirán con su traje de tiranos, lo asumieron y lo aceptaron, es por ello que ahora son más fuertes. La historia de Leopoldo y su bandboy, es diferente a pesar de que tienen el mismo guion del chavismo y los totalitarismos de izquierda; “el pueblo es tan estúpido que no sabe lo que quiere y necesita, por eso decidiré en su nombre”. Y aun así es diferente porque hubo un marcado apoyo popular, podría decirse que histórico, y eso en países como Venezuela donde no se puede elegir gobernantes con votos, es casi un plebiscito legal.

Gracias a la física cuántica y su teoría de cuerdas yo estoy llegando a pensar que tanto la oposición como el chavismo vive en universos paralelos, transitan a diario por puentes de Rose-Einstein sin siquiera pagar peaje. En el universo de Nicolas, Venezuela se convirtió en una verdadera nación comunista, una con estado, en donde ni malandros ni guerrilla disidente cogobiernan, en ese mundo los rusos ganaron la guerra fría, Diosdado fue fusilado por traición y su narcotiranía tiene impunidad. En la dimensión de Leopoldo, él está liderando hábilmente una transición a la democracia y en ese proceso recibe el premio nobel de la paz, es también adorado por las masas y reconocido por su intelecto, por sus dotes humanos incomparables. Aquí, en el universo que nos atañe, Venezuela está a sólo un paso de emular a la Siria divida en territorios por grupos terroristas y movimientos de liberación. En nuestra siniestra realidad, la aceptación de Leopoldo es más baja que la de Pedro Carreño, y sin embargo administra millones de dólares de activos venezolanos sin legalidad alguna, sin aprobación, sin popularidad y sin auditoria. En esta misma dimensión todos sus contertulios al parecer tienen la cabeza en ese otro universo donde la política no requiere responsabilidad ni compromiso, solo sonrisa y poses para el Instagram. Como ejemplo voy a nombrar a Rafael del Rosario, seguro no lo conocen, tampoco se pierden de nada útil, él representa los intereses de Leopoldo en la embajada virtual de Colombia, a simple vista se deja ver como un muchacho al que su mamá todavía le quita los aliños de la comida, sus carencias sociales son propias del que ha sido criado por un play station y revistas de farándula caraqueña de los 80. A mí me encantaría echar hoy los cuentos de los chorros de baba que este tipo ha soltado en diferentes mesas y las incompetencias que a diario muestra mientras miles de venezolanos deambulan como zombis por Colombia. Pero hoy sólo lo citaré porque él es una muestra fehaciente de que definitivamente toda la estructura política de oposición vive en otra galaxia, en una donde no tienen idea de que el sueldo que cobran, y cobran bastante, requiere compromiso, humanidad y al menos un poquito de sentido común.

Me preocupa el futuro de Venezuela ante la única alternativa política que Leopoldo sostiene, me preocupa porque además de impedir con una mezquindad enfermiza el surgimiento de nuevos actores, él está convencido en sus paralelismos cuánticos de que esto se resuelve con su obsesión ególatra de convertirse en un Mandela caribeño, y mientras eso algún día ocurre en sus delirios, son muchas las familias que se deshacen entre las tres M que nos legó Chávez y de las que hoy viven tanto rojos como azules; migración, miseria y muerte.

Hace un par de días terminé de ver la serie “Breaking bad”, es de un tipo al que le diagnostican cáncer y se mete en el negocio de las drogas, supuestamente motivado por la posibilidad de dejarle dinero a su familia tras su muerte. En el desarrollo de la historia pasa de ser un maestro de escuela y padre ejemplar, a un sangriento asesino jefe de un emporio internacional de narcotráfico. En ese periplo destruye todas las vidas que toca, incluidas las de sus seres queridos, también la de cualquier persona que por accidente del destino se cruza con él. Ante cualquier señalamiento o remordimiento éste sostiene que todo es hecho por el bienestar de su familia. En sus postrimerías, ya al final de la serie, con un infierno a su alrededor y sin opciones de redención, le confiesa a su esposa que todo lo había hecho, en realidad, por satisfacer su ego, porque se le daba bien esa malicia y el poder, porque muy secretamente le daba placer. No sé por qué lo relaciono con Leopoldo. Mil perdones por contarles la serie.

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