Fondo

Editorial / Venezuela RED Informativa

Luego de más de tres largos años en los que se aceleró la caída y la destrucción de todo aquello que en nuestro país una vez consideramos como normal, no hay duda: Venezuela tocó FONDO.

Como pasapalo, la gran mayoría de los venezolanos que una vez tuvo algo, que forjaron un patrimonio económico, que construyeron una sólida educación, hoy tienen muy poco. En cambio, muchos otros venezolanos que jamás se esforzaron en lo más mínimo, que se volvieron campeones en jalar bolas, pedir o meter la mano en el patrimonio de lo público, hoy son riquísimos y viven como los grandes enchufados del siglo XXI.

El venezolano se reinventó. O se largó, echándole la culpa al país, achacándole el tener la mayor densidad por metro cuadrado de políticos corruptos de todo el planeta Tierra.

Venezuela, que es mujer, siempre perdona, pero nunca olvida. Retiene por siempre las caras y los nombres de todos aquellos, que le han jodido la vida. Y, como toda mujer, algún día pasará su factura, de eso también podemos estar seguros.

A cuenta gotas de tiempo, el país busca una especie de acomodo. De aliviadero. De espacio en donde poder respirar. Y como ya no cree en las tarjeticas gastadas como Capriles, Juan Guaidó, Freddy Bernal o los hermanitos Rodríguez, se aferra a una normalidad inventada, desde la necesidad colectiva de sobrevivir. De soñar, de aspirar a otro nivel de vida en algún próximo momento.

En eso es que realmente está la Venezuela de agosto de 2021. Ya no hay encuesta que nos engañe, ni llamamiento a otra repetida estupidez que nos entusiasme. Luego de tocar FONDO, Venezuela no cree ni en nada ni en nadie.

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