Franklin Vírgüez: “Yo no me arrodillaría como lo ha hecho Winston Vallenilla”

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa

El reconocido actor venezolano de TV, cine y teatro, no sólo carga en sus hombros la mochila de un montón de éxitos profesionales, tiene en su haber humano la satisfacción del logro personal, que lo sacó de la humildad de la provincia y lo puso en el triunfo de sus propios sueños, en Caracas, ahora vive en Miami, como ciudadano norteamericano.

A propósito de que conmovió a la opinión pública arrodillándose, para que Chávez no cerrara RCTV, hoy 14 años después responde: “Yo sí me arrodillé por el canal, esa empresa significó mucho para mí, allí me dieron muchas oportunidades, yo amaba ese canal, además con esa medida estaban mandando al desempleo a miles de familias y de paso en mi condición de periodista, no podía silenciar el cierre de un medio de comunicación; eso fue un grave precedente contra la libertad de expresión. Te digo, yo sí me volvería a arrodillar de nuevo, como sí no me arrodillaría es como lo ha hecho Winston Vallenilla”.

Recuerda que su larga carrera de actor, no comenzó en RCTV, sino en Venevisión en una novela protagonizada por Chelo Rodríguez y el actor argentino, Arnaldo André. El dramático, casualmente tenía como escenario la populosa parroquia caraqueña 23 de Enero.

Cuenta con detalles, a propósito del 23 de Enero, que cuando llegó a Caracas, procedente de su Lara natal, vivía en la Calle Real de Monte Piedad, muy cerquita del 23, esa zona que hoy ha sido tomada como emblemática de los irreverentes.

¿De dónde venías tú?

-De la ciudad más hermosa de Venezuela, de Barquisimeto.

-Ah… La capital musical de Venezuela.

-Exactamente, esa es la ciudad más bella del mundo por sus atardeceres, sus crepúsculos y su gente, de allí soy yo.

¿Cómo fue tu infancia?

-Yo tengo recuerdos muy bellos que compartía con los muchachos de mi pueblo; en medio de esos grupos descubrí cuál era mi destino. Cuando llegó la televisión al pueblo, todos los muchachos nos reuníamos en la casa de un vecino, que tenía un televisor y yo me dije para mí mismo en ese momento, yo tengo que estar ahí, yo me vi ahí y descubrí que mi futuro estaba en la televisión.

Agrega además que en su niñez disfrutó los juegos propios de su época, él jugaba pelota, volaba papagayos y jugaba metras, perinola, etc.

Al concluir sexto grado, se trasladó a Caracas y en el liceo Alcázar se graduó de bachiller por parasistema, al tiempo que trabajaba como Office Boy en el vespertino El Mundo, donde más tarde se convirtió en asistente, nada menos que del fotógrafo Héctor Rondón Lovera, único Premio Pulitzer de Venezuela.

Vírgüez fue entonces fotógrafo freelance para la cadena Capriles. Él cuenta con orgullo su pasantía por la fotografía, sobre todo porque la vida lo puso laboralmente, al lado de este Pulitzer venezolano; pero él insistió en el teatro y la televisión, que eran su sueño.

De actor a periodista

En la Universidad Central de Venezuela, trabajó ad honorem como actor y al tiempo que se formó, en la reconocida escuela de teatro Juana Sujo. “Yo formaba parte del teatro de la UCV y en muchísimas ocasiones visitábamos las cárceles, para recrear y educar a través del teatro”.

Vivió en la misma urbanización donde está la UCV. “Yo me casé muy joven, recuerdo que traspasé un apartamento en Los Chaguaramos y ahí vivía con mi esposa y mi primera hija, te estoy hablando de una época en la que Venezuela era otra, donde había calidad de vida”.

-Yo soñaba con estudiar en la UCV, pero en esa época era realmente muy difícil conseguir un cupo allí y en mi caso más, que estaba graduado por parasistema, pero yo quería estudiar comunicación social, entonces me informaron que por haber trabajado ad honorem para la Universidad Central, podía aspirar a un cupo y así lo hice, recuerdo que cuando fui a hacer la diligencia, me entrevisté con la hija de Canelita Medina, entonces todo se fue dando positivamente, hasta que logré ingresar a la Escuela y felizmente me gradué en el Alma Mater.

-A propósito de la UCV, ¿cómo ves la situación que atraviesa esa casa de estudios?

-Profundamente dolorosa, me duele y me indigna, es que yo pateé mucho el paraninfo, disfruté mucho del Aula Magna, de sus pasillos, ambientes profesores, trabajadores y estudiantes. Para mí la UCV fue una nota y representa en mi vida un recuerdo maravilloso, aspiro que se resuelva la lamentable y triste realidad que hoy tiene, por culpa de ese régimen nefasto que ha destruido al país.

-¿Y del país qué opinas?

-Que está viviendo un caos que no se merece. Esa cúpula podrida que gobierna es nefasta, todos son unos resentidos llenos de odio.

Carga entonces contra la cúpula chavista, con un discurso de epítetos irrepetibles.

-¿Cómo sale Venezuela de este caos, vía negociación y diálogo o confrontación?

-Venezuela saldrá de esta crisis. No hay mal que dure cien años, eso tenlo por seguro, cuando eso ocurra volveré a abrazar a todos mis amigos y a los seres queridos que tengo en mi país, que tanto quiero. Yo estoy muy involucrado con los hechos que están ocurriendo en Venezuela, ciertamente, a través de las redes estoy en contacto con mucha gente que quiero, que me sigue y yo los sigo. En esta lucha muchísimos artistas se han resteado duro, Amanda Gutiérrez, por ejemplo, Javier Vidal y Gledys Ibarra, por citarte algunos, porque sé que me quedo corto, no sólo han protagonizado posturas de rechazo al régimen, sino que están en permanente contacto con lo que ocurre en el país.

-¿Te gustaría regresar a Venezuela?

-Ay mi amor, cómo me vas a preguntar eso, por supuesto que deseo regresar cuando esta pesadilla pase, ten por seguro que va a pasar, ellos no van a poder con el desarrollo tecnológico. Fíjate lo que acaba de ocurrir en Cuba, que cortaron internet y la luz, pero, aun así, el mundo se enteró de las atrocidades que ocurrieron.

-A propósito, la Junta Patriótica hizo en Miami un acto de solidaridad con Cuba…

-Sí, sí yo sé, yo estuve ahí en ese acto de respaldo por la libertad de Cuba y por la de Venezuela, por supuesto.

A Vírgüez le dictaron una medida judicial “por traición a la patria”. Él acusa a Diosdado Cabello de artífice de esa medida. En el corolario de la conversación en torno al jefe del PSUV, responde que el protagonista de “El Mazo Dando”, lo ha nombrado en su programa, en virtud de que él ha hecho un papel como actor para una novela de Telemundo, que sugiere a un militar que practica acciones irregulares.

Desde la televisora estatal venezolana Cabello ha dicho, a propósito de ese papel de Vírgüez, “que así montan ollas”.

-Hablando de telenovelas, ¿qué dices hoy de Eudomar Santos que fue un papel con el que penetraste mucho a la opinión pública, es más, hay quienes han comparado a ese personaje con Chávez?

-Noo, nada que ver, Chávez era un resentido, una persona de odios, de vileza humana, en cambio Eudomar Santos es un ser especial, solidario, buena gente, noble, soñador, un tipo capaz de amar y eso no lo tenía Chávez.

Él dice que ese personaje lo lleva consigo e insiste nostálgico, en reivindicar a Eudomar Santos, como un hombre sencillo y humilde, quizá fue por eso que ese personaje se inmortalizó y aún en las calles de Venezuela, se oyen sus famosas frases: “¿Qué es lo que está pa’ sopa?” y “Como vaya viniendo, vamos viendo”.

Este actor confiesa la ingenuidad política que tenía en 1998 cuando votó por Chávez por la rabia que le produjo el desastre que removió a la estructura del poder político venezolano en esa época. Agrega que su ingenuidad era tal, que votaba entubado desde los tiempos de la llamada Cuarta República.

-Yo iba a votar por Irene Sáez, acuérdate que yo era un farandulero, andaba pendiente era de novias y los actores íbamos a las zonas populares a compartir abrazos y saludos, pero distantes de esa lucha social a la cual veíamos como tarea de políticos.

Hoy se pregunta, cómo es posible que después de un intento de golpe contra la democracia a Chávez, no sólo le permitieron ir a elecciones, “hasta le llevaban las mujeres a la cárcel”.

Él añade que la intentona del 4F fue aprovechada por Caldera y Aristóbulo, que se montaron sobre esa ola para triunfar políticamente, aprovechándose del discurso populista, dirigido a los pobres, el cual fue precisamente la herramienta con la que destruyeron al país.

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