Gasoil

Editorial / Venezuela RED Informativa

Si el menjurje que le ponemos a los tanques de nuestros carros imaginando que es gasolina es una porquería, no podemos pensar que exista abundante y “buen” GASOIL disponible en Venezuela. Lo poco que hay es escaso, de malísima calidad y el gobierno lo tiene escondido, para venderlo al mejor precio posible.

Y tampoco es que se cuente con existencias suficientes para mover la carga a través del país. Mientras los barcos procedentes de Irán arriban a los fantasmales complejos refinadores venezolanos, todo se paraliza, al mismísimo tiempo que la nueva cuarentena estricta decretada desde Miraflores, se pone más cara que nunca.

Entre la matraca y la falta de GASOIL, esta semana la gente ha sido obligada a quedarse aún por más tiempo en sus casas que en semanas anteriores. Con el postre: la luz falla. Los cortes se prolongan y se repiten con más frecuencia los días con menos electricidad, que lo que duran las noches.

La Internet no funciona. Un Imperio sospechosamente cada vez más amistoso con la porquería del siglo XXI, da coletazos de caimán a la revolución tecnológica de la patria, iniciada por el difunto. ¡Por simple rabia! América no soporta el éxito en todos los campos de los eficientes bolivarianos.

Lo curioso es que, contra todo pronóstico, el país económico, nadie se atreve a explicar cómo, continúa aumentando su acelerado intercambio en bienes y servicios.

Quizás por eso ya se anuncian privatizaciones de empresas en manos del estado, y hasta se legisla para llevar a remate a PDVSA. Eso sí, solo para que les toque nada más que a los “panas”: rusos, chinos, iraníes y cubanos. ¡Gente que sabe muchísimo de hidrocarburos!

No hay duda alguna: ¡esta fiesta es de locos!

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