Guaidó carece de liderazgo y de unidad opositora

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa

La imagen de Juan Guaidó se ha desmoronado en la opinión pública, tras fracasar en la oferta que le hizo a los venezolanos, de sacar del poder a Maduro.

El manejo de laboratorios mediáticos y el uso de muchas herramientas de desinformación,para convencer al país de que el régimen saldría con la figura de Guaidó, hoy es un experimento fracasado.

En los comicios previstos para noviembre, el régimen ha logrado su plan de dividir a la oposición, como lo anunciamos de forma exclusiva en Venezuela Red Informativa, toda vez que el órgano electoral es un brazo ejecutor de Maduro, que le ha otorgado privilegiadamente la tarjeta ADELANTE a su leal opositor, Henry Ramos Allup y con ello mandan al limbo al resto de los partidos opositores, que aparentemente hacen de piso político a Guaidó.

Maduro procura legitimar su estabilidad en el poder, mientras la oposición se debate entre boicotear el proceso eleccionario, y deshojar la margarita participando o no participando.

Vuelve el dilema entre los opositores de rechazo o participación en las regionales, para no legitimar al régimen, mientras otros quieren dar la batalla en las urnas.

Entretanto, el CNE no les hace fácil la tarea a las organizaciones opositoras y les impone que sólo le validarán la tarjeta a los partidos que participen, en un escenario de caos, que pesa fuertemente sobre la vida del venezolano y seguro se va a revertir, en una abstención muy grande.

En las casi cuarenta organizaciones políticas que hacen vida en la oposición y que al mismo tiempo carecen de mucho respaldo popular, cunde el desconcierto y la incertidumbre, el mismo partido de Juan Guaidó, es decir Voluntad Popular, no tiene tarjeta validada y aún no está claro si va a participar o no en la contienda, lo que sí es evidente es que se rebajó el liderazgo de Guaidó y que el libreto de Presidente interino se agotó, a esta hora ya ni siquiera es el Presidente de la Asamblea Nacional.

Al mismo tiempo, Henrique Capriles, reeditando sus viejos tiempos de negociar con el régimen “a la hora de la chiquita” ya cedió y tiene a su vicepresidente en la directiva del órgano electoral.

Por fuera quedó Julio Borges con PJ dividido, Copei también sigue dividido en cuatro toletes, la Causa R no tiene tarjeta validada y UNT, otra ala adeca, también deshoja la margarita. El resto de los partidos son tan minúsculos y con tan poca presencia en la opinión pública, que les queda la suerte de ser asociados a la decisión de los más fuertes. Con este panorama se ve claro que Guaidó no sólo carece de piso partidista y de una fuerza opositora unitaria, sino de un liderazgo que arrase masas, a pesar del drama y el caos que reina entre los venezolanos, que anhelan desesperadamente un cambio.

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