¡Hasta el New York Times señala que Venezuela es un país de militares torturados!

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

Dentro de las Fuerzas Armadas, el régimen de Maduro con Diosdado Cabello, ha implantado una política de terror dentro de los 4 componentes que la conforman. Son muchos los que NO apoyan a esta tiranía, pero expresan en ¡voz baja!, que nadie opina nada, nadie confía en nadie y expresan que ¡desean de todo corazón que la Justicia Divina haga lo que tiene que hacer!

La persecución del régimen NO sólo va contra los militares que NO son afectos al gobierno, sino que van con toda su furia ¡liderada por los cubanos y los iraníes ¡también por toda la familia y amigos cercanos. Si deben secuestrarles un hijo pequeño ¡lo hacen sin el menor escrúpulo!

Maduro ¡aparentemente! aún cuenta con la lealtad de los principales líderes militares, pero es ¡a punta del terror! Hay un cruel aparato represivo del Estado contra las fuerzas de seguridad para evitar ¡como sea! una posible rebelión. Esto jamás se vio ¡ni en la Dictadura del General Marcos Pérez Jiménez!, en la década de los 50.

Dentro de las Fuerzas Armadas les quedó ¡muy marcado en su psiquis! y de repudio total la muerte del Capitán de Corbeta Rafael Acosta Arévalo. Todavía está la imagen y las últimas palabras del mencionado oficial diciendo AUXILIO a su abogado el 28 de junio cuando fue llevado ante un Tribunal Militar en una silla de ruedas y mostrando visiblemente terribles signos de tortura. Luego de 7 días de espantosas torturas.

Fue detenido el 21 de junio, conjuntamente con otros militares y miembros de Policía Científica Venezolana (CICPC), otro organismo que quedó sensiblemente ¡marcado! cuando fue asesinado de manera brutal el ex CICPC Oscar Pérez y su grupo (con él 7, incluyendo la enfermera tachirense Lisbeth Ramírez y un periodista zuliano) el lunes 15 de abril en El Junquito, afueras de Caracas.

El capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo, murió el 29 de junio a la 1 de la madrugada. Fue enterrado el 10 de julio, tres semanas después, en contra de los deseos de su esposa y rodeado de guardias de seguridad en una operación controlada por el gobierno. Los cinco familiares a los que se les permitió asistir no pudieron verlo: el cuerpo estaba envuelto en un plástico marrón.

Según algunas secciones del informe de su autopsia, que fueron filtradas, Acosta sufrió un traumatismo por fuerza contundente y electrocución, y las autoridades han admitido el uso de fuerza excesiva en su caso. Su muerte evidencia que el gobierno de Nicolás Maduro ha usado un brutal aparato de represión contra sus propios militares, en un esfuerzo desesperado por mantener el control de las Fuerzas Armadas ¡y a través de ellas mismas!: NADIE CONFÍA EN NADIE en el mundo militar.

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