Hegel vs. Maduro

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Hegel: un filósofo alemán, propulsor del idealismo y de la dialéctica. Maduro: un obrero colombiano, vasallo del comunismo y la tiranía.

A Hegel lo hizo famoso su dialéctica como una apreciación decantada de la realidad dinámica y cambiante, teoría derivada de su genialidad filosófica. A Maduro, la destrucción artera y cínica de un país con un sentimiento enajenado por bajas pasiones que no sabe manejar.

A Hegel lo enaltecen las luces del razonamiento crítico de la realidad frente a sus contradicciones, admirado por los intelectuales. A Maduro lo distingue el oscurantismo de la ignorancia utilizada y conducida por tiranos y despreciado por todo el pueblo.

A Hegel lo motivó la certeza de trabajar por el bien de la humanidad. A Maduro lo motivó la locura por una oportunidad de poder sin tener preparación, ni cualidad para ejercerlo.

Los comunistas se tomaron, como siempre lo hacen, la dialéctica para crear su propia teoría de contradicción como el modelo dialéctico, sobre lo que Marx crea una apasionada teoría política, social, económica y hasta religiosa contra el statu quo. De allí el éxito entre los que viven en el abismo del subrealismo que es una especie de realismo mágico al mejor estilo de ñángaras como el escritor colombiano García Márquez.

El fracaso por lo irreal de su antítesis fundada en egoísmos, odios, resentimientos y miedos los llevó al arrebato grotesco de todo para prevalecer en el poder.

Hegel formula su filosófica teoría dialéctica del amo y el esclavo. Maduro no conoce ni practica el seguimiento lógico hegeliano para formular una tesis, oponerle una antítesis para luego realizar una síntesis que lleve a una conclusión que teorice una nueva tesis. Se queda atrapado en la negación y/o contradicción del orden imperante sin fundamento verificable en la realidad como cierto y es esa la absurda e inacabada ideología para mantener el poder.

La no aceptación de su barbarie por el pueblo venezolano lo hace imponer las medidas de control social e institucional que le permite libertad de acción al margen de la ley, de donde sobreviene la tiranía y la pretensión de perpetuarse en el poder.

Las consecuencias siempre serán las mismas, hoy sufridas en Venezuela como ocurre en otras partes del mundo con el mismo modus operandi.

La solución la ha expresado mucha gente y hasta el propio Marx la llamó lucha armada, pero aún habrá que esperar que se sumen al sufrimiento desmesurado de los venezolanos otras variables que hagan tomar conciencia para actuar en esa dirección.

En Venezuela, se debate intelectual y emocionalmente si es posible una salida sin violencia, como ejercicio dialéctico desde la comodidad disfrazada de sensatez y humanismo, pero el debate es entre los menos dignos y calificados y el objetivo es personal y no nacional. Es decir, en sentido y dirección distintos a las necesidades y demandas de la gente que espera y se desespera con cada día más calamidad. Maduro gana tiempo para consolidar sus objetivos y los facilitadores del proceso dialéctico del amo y el esclavo se embolsillan su pago.

Esa es la dialéctica de Maduro como acción contradictoria de la realidad del venezolano, ofrecida a sus contrapartes del G4 esperanzados en la eficiencia de su disfraz de sensatez y de la buena voluntad actoral de los tiranos.

La Constitución establece el fundamento de legalidad y el cómo hacerlo en su Preámbulo y artículo 1°, y el por qué hacerlo en sus artículos 333 y 350.

Si bien es cierto que todo ciudadano con o sin autoridad tiene el deber, son las FFAAN que, además del deber, tienen la obligación moral, institucional, histórica y capacidad organizada por el Estado para salvar la patria, indistintamente de la actitud traicionera de muchos de sus miembros.

La genialidad de Hegel dista tanto de la bestialidad de Maduro, como dista el bien del mal.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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