Hope

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Delcy Eloína y el Sr. Maduro esta vez sí que van en serio. Ambos planean acabar finalmente con la libertad de nuestro héroe “popular”, Juan Guaidó. Retan en público a la mismísima Liga de la Justicia, acusando al presidente Interino de estar tratando de negociar el territorio Esequibo venezolano, con fines electorales…

¡Increíble!

Así, mientras este “nuevo” capítulo coge forma en el imaginario de los beatos, y seguramente ayuda en la mejora de los números en las encuestas del Ing. Guaidó, en el Mundo de verdad verdad están pasando cosas. Esto no se para. Solo en la Venezuela del chavismo de los últimos días y del Circo de Pulgas de la MUD, se intenta en vano hacer el ejercicio imposible de suspender el paso del tiempo.

En compañía del Presidente Duque de Colombia, Ivanka Trump Kushner recorre Cúcuta. Toma contacto con la Situación Frontera. Se saca fotos con la bandera venezolana de siete estrellas. Revisa los centros de ayuda humanitaria, que pagan los impuestos de los yanquis. E incluso deja tiempo para hablar un par de minutos con Sra. que le sirve el café y el pancito dulce de las tardes a Freddy Bernal. La Gobernadora del Estado Táchira, baquiana de la frontera, se “dejó” caer en La Parada “como por no dejar”…

Todo eso, frente por frente a la frontera caliente de la Alerta Naranja del Gobierno Bolivariano. Sus “atemorizantes” fuerzas armadas chavistas, revolucionarias, socialistas y bla, bla, bla y sus malas caras. Ya sabemos. Solo en la imaginación intoxicada del alto desgobierno ilegítimo, puede existir un sueño de parodia de movimiento de tropas. Es decir. Cuatro tanques rusos inservibles o remendados. “Sofisticadas” redes de comunicación, a punta de tarjetas Movistar prepagadas y mucha “patria”.

Solo en la mente estúpida de estos mamarrachos, se concibe la idea de encontrar parecidos entre el Puente Internacional Simón Bolívar o el Puente de Tienditas, con el Paralelo 38 entre las dos Coreas.

Cosa que solo podría tener valor para ellos. Para su épica de mantequilla derretida. Y para el cuento que poquísimos se creen Adentro o Afuera del País. Nada más que para fingirse como las víctimas. Los agredidos. Los pobrecitos del mundo, asediados por un Imperio con cara del Señor del monóculo del Monopolio… ¡Cuentos chinos!

Lo relevante de toda esta historia, es que la Sra. Trump Kushner es la hija mayor del hombre más poderoso del Planeta Tierra: Donald J. Trump. ¡Por lo tanto, esta Sra. NO vino a pasear!

Ni comentar que tampoco se trata de una función de caridad, protagonizada por otra Angelina Jolie. En compañía de la gente siempre ambigua de ACNUR y los muy respetuosos de las formas internacionales, la Organización de las Naciones Unidas. ¡Ósea, la comparsa del Mundo!

Ivanka, madre de tres hijos, está casada con Jared Kushner. Un judío ortodoxo neoyorquino, hijo de otro tiburón del negocio inmobiliario en la Gran Manzana. Posee enormes intereses en medios de comunicación tradicionales y cuenta con las conexiones más íntimas y más complejas posibles, con la parte dura y muy radical del sionismo israelí. Dicen que es el enlace de la Casa Blanca, con el partido mayoritario que controla el Knesset en Jerusalén. Míster Jared Kushner, según muchos comentan, es quien articula la doctrina de la “Delegación” de la Política Exterior Norteamericana en el Oriente Medio. … ¡nada más y nada menos!

Es simple pensar que su esposa, e hija del presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, no bajo al Norte de Santander en la profunda Colombia, para comerse una Bandeja Paisa…

Además de ser judía convertida, seguramente de dieta Kosner y ex modelo de pasarela, lo más probable es que no esté interesada en el cochino frito. Lleva tres años y medio haciendo el trabajo de ser los “ojos” de su padre, y un emblema de la voluntad presidencial y de los grandes objetivos del Departamento de Estado por medio mundo.

Su sola presencia, es un mensaje inequívoco. Un campanazo fuerte y duro de la Administración Trump, para con el Asunto Venezuela. La libertad de todos nosotros y la fe en un mañana posible, para una Venezuela sin la plaga del siglo XXI. Es un mensaje lanzado al mar del planeta tierra en una botella lacrada. El texto más o menos dice: “En algún momento vendrá la ayuda…”

Los tiempos nuestros, para cerrar este cuento, NO son los de los USA. Ellos harán lo que tienen que hacer, en el momento en que SUS condiciones sean las adecuadas para hacerlo. ¡Y punto! Es una pena que nosotros, por nuestra parte, empujemos con tan poca fuerza y determinación la parte que nos corresponde como pueblo. Como sociedad civil. Como operadores políticos, para hacer lo que nos toca: salvar a nuestro país.

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