Impeachment

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

Al presidente Clinton lo “atraparon” haciendo diabluras con una gordita, en la intimidad de la Oficina Oval.

Años antes, al presidente Nixon se le complicó su paranoia natural con su gusto por el whisky y le dio por mandar a husmear a un par de rufianes adscritos a la Casa Blanca, en los archivos del Partido Demócrata en el Complejo de Oficinas Watergate, en DC.

Y ahora en 2019, a Donald Trump lo pillan infraganti en una las más típicas y viejas maromas de cualquier tiburón de los negocios de ayer, de hoy y de siempre. Averiguar la vida, las caídas y las costuras a las “operaciones” de ultramar del hijo del más importante contrincante suyo, dentro de la carrera por las primarias del Partido Demócrata del Siglo XXI.

El hombre más poderoso del Mundo, por supuesto, niega rotundamente haber metido las narices en los negocios del hijo de Joe Biden, con el Gobierno de Ucrania. ¡Como debe ser!

Y, de paso, asegura que nunca llamó al presidente ucraniano, para que este le entregara los trapos sucios del hijo del primero en la lista de las precandidaturas de los demócratas.

Nuevamente, otro “desliz”, otra expresión de “erratismo” del Departamento de Estado de la Administración Trump, que continúa en su insistencia casi que ciega, de solo ver a América desde adentro. Desde el ombligo, y no como lo que realmente es: ¡Un Imperio!

Total, que este asunto del “juicio político” al presidente Trump, haría ahogar de la risa a Ronald Reagan y George Bush S., que siempre contaron con un aparato impecable para hacer “control de daños” y llevar a cabo lo que se tenía que hacer. Si no, favor preguntar por Oliver North…

Este raro episodio de torpeza postmoderna de la Oficina Oval es explicado por el mismísimo Rudy Giuliani como un “estratégico” intento del presidente Trump, por fortalecer la posición ucraniana frente a las constantes amenazas rusas. ¡Bla, bla, bla…!

Y así surgió, según él, la “confusión” del intercambio de ayuda militar norteamericana, por toda la información que el gobierno ucraniano pudiese suministrar sobre los negocios de la familia Biden en ese país.

Dicho sea de paso, muy consistente con la necesidad de “equilibrar” las fuerzas en Eurasia. Es lógico que la Administración Trump apueste a una conflictividad latente y siempre viva en esa zona del mundo, que resquebraje al poderío ruso. ¡Qué bien ladilla que es, por cierto!

Mantener ocupaditos a los rusos, podrían significar que jodan menos en Venezuela, por ejemplo…

Aunque esas no parecen ser las razones del escándalo. Pues todo indica que fue solo un pelón más en el manejo de la situación y ya. Porque la política exterior norteamericana con relación a Venezuela, sigue siendo una colcha con cientos de retazos, remiendo, decires y diretes. Nada clara. Nada direccionada.

Si no, no se termina de comprender el tratamiento VIP que continúan brindándole a la Porquería del Siglo XXI buena parte de sus aliados hemisféricos, en especial los europeos. Que bailan pegaos con Cuba y bolivarianos sin la menor vergüenza, a la luz del sol y en frente de América.

Así, a los cubanos de la Isla a todo lo largo del año que casi termina, solo les ha salido mucha Helms Burton. Mientras que, al Reino de España, hampoducto favorito de la basura del siglo XXI, de advertencias del Departamento del Tesoro no ha pasado la “cosa”.

Y la verdad verdadera es que Europa, excepto por sus primos ingleses, está a la expectativa ante un posible revés de la Administración Trump. Ellos ganarían con un triunfo de los Demócratas. A Bill Clinton le tocó pedir excusas al pueblo norteamericano, no por la infidelidad, sino por haber mentido a su gente.

Nixon, sin apoyo en la Cámara del Senado, tras el desastre de la salida de América del Conflicto en Vietnam, tuvo que renunciar. A las pocas horas Gerald Ford, su VP ya en funciones de presidente, le otorgó un perdón ejecutivo que lo salvó de todo mal.

Ahora a Donald Trump lo pasarán al Senado, donde le darán hasta con el tobo. Solo sus Halcones podrán salvarlo. ¡Y lo harán!

Simple: es imposible verle la cara a Donald Trump y no dejar de pensar que ese hombre, su destreza y habilidad para los negocios ha sido tan importante, que ha devuelto a ese país a la Era de la American Way Life de los 50, en tan solo tres años.

Desde luego que eso aterroriza al gobierno de Venezuela. Pero este paso de nube negra, esta vuelta por el lado oscuro de la Luna también favorece al proyecto de perpetuación bolivariano. Así contemplamos como el contrapeso nacional bajo acuerdo con los “Vamos Bien” reciben una pela arreglada, para hacer creer Adentro y Afuera que la oposición en Venezuela está tirando el resto, sola y sin Trump. ¡Lo cual es paja, por supuesto!

Han desaparecido de la escena política de nuestro país, cualquier operador que no esté en el propósito de “arreglar” por las buenas lo que no tiene arreglo con estos hijos de putas. No hay duda: atravesamos el momento más oscuro de la noche venezolana por la recuperación de nuestra libertad. Todo indica que estamos solos, en manos de estas dos bandas de facinerosos locales, a nuestra mala suerte.

Por cierto, es en ese mismo instante negro y sin fondo de la madrugada, cuando todos los días se asoma el amanecer. Siempre, pero siempre, en ese momento, cada día, sale el sol.

¡Aunque es complicadísimo, SOLOS tendremos que poder!

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