Importancia política del movimiento de los trabajadores (I)

César Guillén Citterio / Venezuela RED Informativa

Lo único que ha desarrollado a la humanidad hasta la fecha es el trabajo productivo, aun cuando haya creado situaciones de injusticias y conflictos dentro de ella misma, hacen de ello precisamente su fuerza histórica. El deseo que es lo que moviliza al hombre y la razón que es quien ordena esos deseos, encuentran sustento social a través del trabajo, el cual es un atributo fundamental de la humanidad.

La importancia del sector laboral se expresa en toda su dimensión (Empresarios-Trabajadores-Inversión Financiera-Estado promotor). La participación del trabajador en la sociedad es imprescindible, pues es un factor con presencia propia dentro de un estado moderno y desarrollado. Respetamos que las organizaciones políticas formen sus fracciones de trabajadores como un mecanismo democrático de participación y de compromiso hacia tan importante factor social.

Sin embargo, ha sido tradicionalmente un error considerar a los líderes de los trabajadores simples fichas dentro del engranaje político-partidista, la de ser elementos reclutadores de ciudadanos para los grandes discursos o eventos, inclusive algunas veces apropiándose del discurso que es propio de los dirigentes sindicales. Pretender que ese sector no tiene la profundidad intelectual o de entendimiento para proponer ideas y esbozar propuestas que coadyuven a la solución de los grandes problemas nacionales, ha sido una ligereza que el tiempo ha demostrado como inconsistente.

El comunismo o socialismo totalitario, no tiene sindicatos libres sino militantes que vigilan y delatan a sus colegas, como se ha comprobado en estos trágicos años de la revolución. Ellas son fuerzas altamente improductivas, condenadas a socializar la miseria, creando escasez, chantaje y frustración. Nuestra realidad actual. Un estado que aterroriza a los trabajadores utilizando colectivos y esquiroles armados, cómplices del pranato sindical que justifica la prisión dirigente sindicales criminalizados solo por defender la libertad sindical, la contratación colectiva y el trabajo decente, honesto y creador.

De allí que una sólida clase dirigente laboral democrática, bien formada y apoyada con el necesario respaldo político, es una respuesta inteligente y en algunos casos más efectiva, porque el trabajador organizado al sentirse identificado, de inmediato se incorpora a una acción de lucha concreta, con sus compañeros trabajadores. Lo hemos demostrado desde 2009.

En atención a lo expuesto, los trabajadores deben asumir una moderna estructura política organizada de trabajadores con base al respeto, la honestidad y el trabajo productivo y creador. Estamos convencidos de la necesidad de dotar a Venezuela de una nueva clase trabajadora organizada para el progreso y en abierta colaboración con el empresario promotor, justo y equitativo. Una nueva visión Capital-trabajo. Hacia allá debemos avanzar a pesar de las circunstancias actuales.

MOVIMIENTO LABORISTA

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