Incorporación de los billetes de 10.000, 20.000 y 50.000 al cono monetario: ¡Se repotenciará el manicomio en economía venezolana!

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

El Banco Central explicó en la nota de prensa que la medida es parte de la ampliación del Cono Monetario vigente y se realiza con la finalidad de “hacer más eficiente el sistema de pagos y facilitar las transacciones comerciales”. El cono monetario venezolano ahora cuenta con once billetes, pero con esta incorporación, al anterior billete de mayor denominación, el de Bs.500, le sigue uno 20 veces mayor a su valor, el de Bs. 10.000.

Este cono monetario está en vigencia desde agosto de 2018, cuando se le quitó cinco ceros a la moneda venezolana. En total, durante el chavismo se le han quitado ocho ceros al bolívar. De acuerdo a estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), Venezuela cerrará el año con 1.000.000% de inflación. Con esta nueva incorporación, el salario mínimo, Bs.40.000, podrá pagarse con dos billetes de Bs. 20.000 y el de mayor denominación, Bs. 50.000, equivale a unos US$ 8,20, al cambio oficial.

Desde el 15 de enero de 2019 está en vigencia el encaje legal del 60% en la banca nacional. Lo cierto es que cuando se trata de niveles de inflación muy muy grandes (hiperinflación) es complicado frenar esa espiral con una sola medida.

La política de encaje legal aplicada por el Banco Central de Venezuela genera una situación “peligrosa e inconveniente”, no solo para el sistema financiero, sino para toda la economía, porque reduce la posibilidad de generar crecimiento económico, en medio de un cuadro de elevada inflación, lo que se traduce en un impacto negativo en el poder adquisitivo de la población. De un encaje marginal de 100% a los depósitos de la banca, deja a las instituciones financieras sin la indispensable “materia prima” para cumplir su función básica de intermediación financiera, y la banca paga las consecuencias.

Pero, más allá del costo que esta estrategia de restricción de liquidez representa para la banca, está el costo que paga la sociedad. Aristimuño señaló que esta política agrava un panorama económico ya de por sí deteriorado, sin que se cumpla el objetivo primario de su implantación, que fue detener el crecimiento de la paridad en el mercado del dólar paralelo.

Esta medida busca evitar las distorsiones de la banca que inducen la inflación, afirmó Joselit Ramírez, superintendente de Criptoactivos y actividades conexas de Venezuela.

Por su parte, el economista e investigador Luis Gavazut explicó que el encaje legal permite controlar la liquidez monetaria circulante en la población para combatir la inflación. Este encaje implica la retención del dinero que la banca tiene en reserva por parte del Banco Central de Venezuela (BCV) y evitar así la expansión de la liquidez en la calle, el cual se puede expresar en los créditos personales o a las empresas.

El encaje bancario es un porcentaje de los depósitos recibidos por cada entidad financiera que no puede ser utilizado. Por ley, dicho capital debe mantenerse en efectivo en las bóvedas de la propia institución o en sus cuentas en el banco central del país. Ello, con el objetivo de mantener su liquidez. Por ejemplo, supongamos que una compañía financiera registró depósitos por US$ 10.000. Si la tasa de encaje bancario es de 10%, solo se podrán otorgar créditos hasta por US$ 9.000. El resto (US$ 1.000), no deberá ser prestado al público ni destinado a ninguna inversión.

Función del encaje bancario
La función del encaje bancario, que es establecido por cada autoridad monetaria, es asegurar a los ahorristas la recuperación de su capital. Es decir, es una medida de protección ante eventuales retiros masivos de dinero de los bancos. Sin embargo, esta no es la única razón por la cual los gobiernos fijan una tasa de encaje bancario. Esta puede modificarse de acuerdo a los objetivos de la política monetaria. Por ejemplo, imaginemos que un país está enfrentando una desaceleración del ritmo de crecimiento económico.

Frente a eso, sus autoridades deciden tomar una política monetaria expansiva. En ese escenario, una opción es la reducción del encaje bancario. De esa forma, las entidades financieras dispondrán de más recursos para otorgar créditos. A su vez, esto impulsará el consumo de la población y consecuentemente el Producto Interior Bruto. Lo opuesto es aplicable a una situación en la que se busca frenar el gasto. En ese caso, la autoridad monetaria debería elevar el encaje bancario. La situación que vive Venezuela es compleja. Efectivamente, la subida del encaje bancario reduce la inversión.

El encaje bancario ordinario subió en Venezuela desde el 21,5% al 31% el pasado mes de septiembre. El encaje ordinario había estado en el 21,5% desde mayo de 2014. Se trata de una medida de política monetaria convencional. Es decir, una medida ‘simple’ que puede ser más o no efectiva para combatir la hiperinflación. Lo cierto es que cuando se trata de niveles de inflación muy muy grandes (hiperinflación) es complicado frenar esa espiral con una sola medida ‘Subir el encaje bancario’. Lo que se hizo este último mes fue una subida del encaje marginal. Es decir, del porcentaje de recursos que los bancos (al no utilizar para prestar) deben llevar al Banco Central. Durante los últimos años se había mantenido en el 30-31%, y ahora, ha ascendido hasta el 60%. En gran parte (aunque existen otros factores de peso) al ver que las medidas adoptadas no conseguían frenar la hiperinflación.

En definitiva, ante situaciones extremas las medidas convencionales no tienen mucho que hacer. Por ejemplo, el Banco Central Europeo bajo los tipos de interés a mínimos y a la economía le costó salir de la recesión y de la latente deflación.

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