Industrialización, fomento y protección de la corrupción (elevada al cubo)

Omar Estacio Z. / Venezuela RED Informativa

La corrupción roboLucionaria es un recurso natural renovable, mal comprendido y peor explotado.

No es cualquier cosa. Nos referimos a una de las actividades más musculosas de la economía de lo que alguna vez fue Venezuela. Un paso atrás del narcotráfico y varias zancadas por delante del petróleo y del bíblico ganarse el pan, con el sudor de la frente. En la RoboLución, el crimen ¡si paga! Lo que no paga el crimen, es impuestos, seguro social, INCE, Derecho de Frente. Además, dado su carácter semiinformal, no permite que sus colosales ingresos se contabilicen al calcular nuestro Producto Interno Bruto.

Días atrás, por nombrar un caso de incomprensión, oímos con estupor ciertas declaraciones de un “señor” que se dice presidente de la República: “Mi gobierno (¿?) – dijo- está liberando a Venezuela de bandas delincuenciales, cuyos miembros se están yendo pa´ Colombia porque allá los reciben con los brazos abiertos los grupos paramilitares”. Si eso verdad, “señor “¿Por qué, no agarra sus macundales y se regresa a Cúcuta, pandillas y parentela incluidas, para que sus paisanos, les den el cariño que no podemos, ni queremos brindarles, los venezolanos?

Un precandidato de la oposición esquirol, colaboracionista, alacrán, aspirante a cierta gobernación, para hacernos creer su pretensa disidencia, el muy chivato, denuncia corruptelas, en la comida podrida que importa “Mercal”; en la adquisición, a dedo, sin licitación, de las sillas de ruedas para huerfanitos minusválidos, muy pobres; con las vacunas castrocubanas, que ni son vacunas, ni contra el COVID, sino contra nuestro patrimonio público porque su sobreprecio ronda los US $ 500 millones.

Y ahí lo tienen. Lo que desencadena la fuga de talentos, de la que se queja el susodicho “señor”, colateralmente, provoca la estampida de capitales, porque el dinero negro huye del alboroto y se decanta, por el sosiego de los paraísos fiscales.

Existe un paralelo, entre la corrupción RoboLucionaria y la explotación de nuestro “Arco Minero”. Ambas son, asesinas, masivas, escandalosas, descaradas, a la vista de todos, a cielo abierto, con el concurso de todo bicho de uña vendido del extranjero, mediante el empleo de métodos artesanales, si se quiere, lo que se traduce en rendimientos decrecientes y contaminación de nuestras cabeceras de ríos.

La única forma de evitar tales distorsiones, en la oferta y la demanda guisadora, es mediante la creación del Ministerio RoboLucionario para la Industrialización, Fomento y Protección de la Corrupción Pública, “Micorrupupu”, valga la acronimia, porque el furor de Mesalina por meter la mano en la Tesorería Pública, es elevado al cubo.

Un traficante de influencias, ya no necesitará, como ahora, ir de una oficina a otra, “mojarle la mano” a un alcalde, hacerle contorsiones de gata a los camaradas del Psuv o “ponerse querendón” con el generalato con la consabida pérdida de, dinero, tiempo en antesalas, congestionamiento del tránsito automotor, smog, pero sobre todo con el riesgo de equivocarse de corrupto. El gentío se espanta con los montos de las mordidas de los abnegados funcionarios públicos, desde un modesto portero por dar los buenos días, hasta el Jefe de todos los jefes, pasando por los narcosobrinos, el narcohijo, la narcocomandanta, narcohijastros, narcoyernos, narconueras, con sus respectivos, narcoecéteras. “Orden en la orgía” será el lema que hará suyo “Micorrupupu”.

Sobran próceres de la llamada Quinta República, dispuestos a “sacrificarse” para asumir la dirección de tal ministerio. RoboLucionarios de pura cepa, capaces de “trabajar” con sus “patas de cabra”, incluso, sin salario normal, porque el anormal, se lo rebuscarán ellos.

La nueva dependencia pública, establecería cuotas contingentes; incentivos especiales; millaje por corrupto frecuente; tarifas mínimas, de lujo, VIP; días de parada para prevenir el síndrome de abstinencia guisadora – ¡atención, Diosdado! – y hasta subsidios para pequeños y medianos depredadores del Erario Nacional. Se decretaría el cierre, con el consiguiente ahorro en burocracia, de la Contraloría de la República. Lo sentimos, por los funcionarios y funcionarias, de tal elefante blanco o rojo, rojito.

Por cierto ¿Existe Contralor o Contralora General en Venezuela?

¿Eh? ¿Oh? Me acaban de dar la orden de callar. El procerato RoboLucionario necesita, silencio ¡shhhh! cuando está contando sus pacas de billetes, de verdad. Quiere decir, verdes, con la risita sardónica de Benjamín Franklin, las 24 horas de los 365 días de cada año.

@omarestacio

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

17 − 17 =