Inobjetables

Editorial / Venezuela RED Informativa

Debemos suponer que algo de seriedad le debe quedar a la oposición electorera de Venezuela. Debemos suponer, entonces, que cuando Enrique Márquez y el resto de los fulanos que componen el nuevo CNE emitan sus boletines con los resultados, la noche del 21 o la mañana del 22 de noviembre, todo el mundo estará conforme con lo que ahí pasó. Sin reclamo alguno. En paz y en armonía. ¡Como niños buenos!

Así pues que los medios, los Cisneros y el resto de la gente confiable del chavismo, no tendrán ni permitirán que se presenten protestas, sobre los resultados finales de las “megas” de noviembre. Lo mismo aplica para la chorrera de candidatos y partidos políticos que aceptaron felices y contentos, las reglas del juego electoral arregladas en los acuerdos.

Otra vez presenciaremos a un país bien repartidito entre los pillos y malandros del PSUV, mayoritariamente; y los arrastrados y también pillos y malandros de la oposición en Venezuela. A todo evento, ellos, igual recibirán su pedacito de torta, aunque con una porción más chiquita de gelatina de colores en el plato.

Entonces, de ambas madrigueras del espectro político nacional, NO puede existir reclamo alguno sobre el “proceso”, el día después. Las “megas” de noviembre deben ser INOBJETABLES para todas estas alimañas; así como para el resto del mundo que las contempla con pasión democrática. Este nuevo ejercicio electoral en revolución, debe ser, y será inmaculado. Impecable. Es decir, de librito.

De esta manera, las trampas y los chuecos acostumbrados gracias a la plataforma del “mejor sistema electoral del mundo” serán, como siempre, impecables. Tienen, obligatoriamente esta vez, que ser definitivamente INOBJETABLES. Es decir, ¡muy bien hechas!

Tan INOBJETABLES deben de ser los próximos resultados electorales de noviembre, como lo convenido y arreglado en México entre las partes. Que, como bien nos ilustra el ex interino, o el peor es nada de la oposición: “los acuerdos son el inicio de unas nuevas relaciones entre el gobierno y la oposición, para el mejoramiento de las condiciones del país”.
Total que, el día después de las elecciones, no puede haber quejas. No debe haber lamentos. Simple: todos deben saber cómo es que va a terminar la fiesta.

Lo único que resta por descubrir, para las grandes mayorías de Venezuela que no tienen ni idea de lo que estos pajarracos cocinan de espaldas a todo un país, es que le va a tocar a cada quien. O sea: con cuánto país se va a quedar cada una de las bandas.

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