Inversiones extranjeras

Editorial / Venezuela RED Informativa

El avance en la inmunización en contra la peste china en Venezuela continúa a paso de vencedores: a velocidad de morrocoy.

¡Otro desorden bolivariano más! Un nuevo relajo de aglomeraciones mal manejadas y colas interminables, donde el virus danza y se retrasmite con total libertad.

Aun cuando los lotes imaginarios de dosis fantasmales siguen llegando al país, nadie sabe por dónde es que están entrando. Todo ello, mientras que tanto rusos como chinos no descansan en la cantaleta de exigirle al gobierno de Caracas el pago de las increíbles y abultadísimas deudas contraídas por la República con empresas de sus países.

Hablamos de miles de millones de dólares en pagos pendientes, sobre docenas de proyectos que nunca se han llegado a poner en funcionamiento.

Dinero por pagar, que apenas le han dejado al país una ensambladora de fusiles AK que funciona a media máquina, y unas cuantas neveras industriales, muchas de ellas con los motores quemados, por las idas y venidas de la luz.
Un parque temático de mentiras, desperdicios y chatarra “industrial”, ha sido el aporte de todos estos años de los socios de la revolución bolivariana.

Eso explica los comentarios de Nicolasito, una de las rutilantes nuevas estrellas del firmamento de la estupidez del chavismo, quien se lamenta de las antiguas expropiaciones.

Y la verdad es que, en este momento, China, Rusia, Irán y un buen número de países del Mundo Libre, incluyendo a EE.UU., tienen empozados muchos miles de millones de dólares en actividades de extracción, concentradas, casi todas, en el sector primario minero de la economía nacional. Todas ellas, al cuido y guachimaneo de las NARCOFUERZAS armadas bolivarianas, al mejor estilo del África Subsahariana.

De hecho, casi todas esas “actividades”, al final son muy fáciles de desmantelar o de tirar a pérdida, en caso de una agarrada de greñas entre el gobierno y los empresarios extranjeros.

Todavía el grueso del país no está siendo impactado de forma importante, por esta avalancha de INVERSIÓN EXTRANJERA que en este momento funcionan a escondidas.

Para que ello ocurra tienen que pasar las elecciones de noviembre, así como la liquidación de los “castigos” impuestos por aquella Administración Trump, que algunos todavía recordamos…

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