Jóvenes hispanos son quienes podrían inclinar la balanza en elecciones presidenciales de USA

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativas

La elección presidencial del 3 de noviembre próximo será un momento de inflexión para Estados Unidos. La permanencia o sustitución de Donald Trump en la Casa Blanca es una dicotomía de enormes proporciones y repercusiones y, dados los inmensos retos y peligros que imponen la pandemia de covid-19 y la severa tensión y polarización que se experimenta en la sociedad estadounidense, se trata de una decisión con implicaciones mayúsculas que marcará como pocas veces en su historia la marcha futura del país.

El voto de los jóvenes es crucial. Primero, porque la decisión que se tome ese día en las urnas impactará fuertemente su propio futuro y el talante del mundo en el que vivirán y, segundo, porque los jóvenes son un grupo creciente, que representa un importante segmento del electorado y, por ende, su voto podría resultar decisivo en los comicios presidenciales.

Y un elemento singular en ese grupo, por su creciente población y su dinamismo, son los jóvenes hispanos.

Como lo explicó el programa de radio pública The World, en Estados Unidos cada 30 segundos un latino cumple 18 años de edad y gana la capacidad de votar. Ese crecimiento poblacional ha conducido a que en 2020 los votantes hispanos sean ya el 13.3% del electorado, el segundo grupo de votantes más numeroso después de las personas de raza blanca.

Y entre los más jóvenes de los votantes, indicó el Centro Pew, los latinos son proporcionalmente aún más relevantes: el 21% de los jóvenes votantes de entre 18 y 23 años son hispanos, un grupo que irá creciendo significativamente en los próximos años. Un cuarto de todos los estadounidenses nacidos a partir de 1997 son hispanos, y en la región oeste del país alcanzan el 40%, según cifras de 2018 del Centro Pew.

En estados clave con importante población hispana como Arizona y Florida, y en estados en transición político-partidaria como Texas, el voto de los jóvenes hispanos podría ser un factor determinante en la elección presidencial. Y a escala de elecciones locales en numerosos estados, es ya un componente sustantivo que puede llevar a cargos de elección popular a candidatos afines a las necesidades, realidades y aspiraciones hispanas y, también, al bienestar general del país.

The World realizó un singular ejercicio al presentar a 8 jóvenes latinos, de entre 18 y 20 años, que podrán votar por primera vez en una elección presidencial. Ellos viven en estados a todo lo ancho del país, provienen de familias originarias de varios países latinoamericanos y tienen historias personales y posiciones políticas diversas.

Michelle Aguilar Ramírez. De origen guatemalteco, tiene 17 años y vive en el estado de Washington. Su madre es indocumentada. Es de inclinación demócrata, pero se siente desencantada con Joe Biden. Le preocupa el impacto del covid-19 en su familia.

Leticia Arcila, de 20 años, es mexicoamericana de primera generación, con una familia de estatus migratorio mixto y padres indocumentados. Reside en Atlanta, Georgia, no tiene seguro médico y perdió su trabajo como trabajadora de salud atendiendo pacientes en casa por el azote del covid-19. Le interesan temas de inmigración y salud, sobre todo por su hermana pequeña, que padece epilepsia.

Yaneilys Ayuso, de 18 años, vive en Miami, Florida. De padres originarios de Cuba y Puerto Rico, ha dedicado esfuerzos a promover la participación de los jóvenes en política. De orientación no binaria, le interesan temas como los derechos LBGTQ, inmigración y asuntos de Cuba y Puerto Rico.

Jacob Cuenca. De 18 años, vive en el área de Miami, Florida. Es republicano y pensó votar por Donald Trump. Pero la respuesta del gobierno federal no ha llenado sus expectativas y hoy duda entre Trump y Biden. Su madre mexicoamericana es demócrata y su padre cubanoamericano votó por Trump. Su inclinación es conservadora.

Adela Díaz, de 18 años, es también mexicoamericana y estudia salud pública en la Universidad de Arizona en Tucson. De inclinación progresista, apoyó a la senadora Elizabeth Warren en la primaria demócrata. Le preocupa la falta de acceso a la salud que sufren grupos minoritarios, sobre todo en la presente pandemia.

Bryan Guevara, de 18 años, creció en Nueva York. De origen hondureño, se considera un afrolatino. De orientación política independiente, es un votante indeciso. Le interesa la educación y quiere ser maestro.

Marlene Herrera, de 17 años, vive en California y planea estudiar psicología. Pero no sabe cómo podrá pagar por sus estudios universitarios. De origen mexicoamericano, pensó votar por Andre Yang y luego se inclinó por Bernie Sanders en la primaria demócrata. Le preocupa el costo de la universidad y el acceso a la salud.

Ican Ordaz, de 18 años, vive en la zona de Dallas-Fort Worth. De origen mexicoamericano, su inclinación es de tono conservador, aunque dice le preocupa la retórica ante inmigrante de Donald Trump y dice que votará por Joe Biden.

Los ocho jóvenes presentados por The World (su perfil completo se ofrece en el sitio de ese programa radial) son una muestra de la diversidad de los votantes latinos jóvenes, de sus aspiraciones e inquietudes.

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