Julio

Editorial / Venezuela RED Informativa

Comienza el mes de JULIO en una Venezuela atascada en el mismo hueco.

El gobierno no avanza en el tema de las inmunizaciones, y los infestados van en aumento. El sistema eléctrico nacional ya no aguanta más remiendos. La inflación, en unos bolívares que no existen, se mueve hacia precios en dólares, que es la moneda en que son tasados todos los bienes y servicios que se compran y se venden en el país. La criminalidad institucional fue, es y será la Reina del Arroz con Pollo del primer semestre que dejamos atrás. Como es de esperar, las MAFIAS dedicadas a hacer patria despachurran al país.

Así las cosas, el único espacio de millones de venezolanos de a pie consiste en una clara y bien establecida zona de profundo desprecio y enorme arrechera sobre el gobierno como sobre la oposición.

Una agenda pública atiborrada de problemas reales de sociedad solo es percibida por la tela de araña de cientos de miles de redes sociales, desde donde se denuncia y se clama por acciones que apunten a la reconstrucción del país.

Por eso es que, cuando un “genio” como Freddy Guevara advierte de la necesidad de ir a las elecciones de noviembre bajo una tarjeta única, la gente lo mira con profundo asco.

La percepción colectiva es mayoritaria: a los bandidos de la oposición lo único que les importa de Venezuela son las rifas de noviembre. Lo más sórdido y gris de la clase política venezolana de los últimos 50 años es la que está “montada” en el tema de exprimirle el jugo a las franquicias electorales, lo que ellos llaman Partidos Políticos.

Esas franquicias quebradas son la mejor inversión que ha podido realizar la revolución bolivariana en sus veinte y tantos años de dictadura.

Habría que imaginar lo complejo y lo complicado que podría haber resultado para todos esos malvivientes e ignorantes que “funcionan” desde Miraflores tener que enfrentar día a día la cantaleta permanente de una clase política diligente y moderna. Una clase política a la altura de los tiempos que corren, no medieval, como la que ellos han construido. Una clase política que estuviese en sintonía con las necesidades de la gente. Montada en temas tan cruciales como el de la falta de agua o el de los tremendos problemas de suministro eléctrico o de la velocidad en la vacunación, y cientos de etcéteras más.

Una clase política eficiente no tendría tiempo para inventarse elecciones de mentiritas; a menos que resulten ser iguales a los fulanos que forman parte de esta dictadura. Una gentuza que confunde al gobierno como un modo de eternización en el poder. Definitivamente, ¡son tal para cual!

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