K MALA

Editorial / Venezuela RED Informativa

Definitivamente: ¡K MALA resulta ser la VP Kamala Harris para Norteamérica!

Ciertamente, no es la constructora, ni mucho menos la ideóloga de nada, pero, en este momento, tiene que ver con todo. Norteamérica la aceptó y no la protestó. Ahora les toda tragársela.

La señora Harris se reinventa rápidamente como la figura de enlace de Estados Unidos para con sus vecinos del continente.

El tema migratorio, que toca a algo más de 50 millones de individuos que deambulan por las fábricas, las construcciones y las cocinas de Norteamérica, no puede ser permanentemente escondido simplemente con extender por todo un largo mes la fiesta de las locas en ese país.

El cuento chino de las elecciones de noviembre en Venezuela tampoco termina de arrancar en el imaginario colectivo de nuestra nación, por más que que ella y el Departamento de Estado se esfuercen en convencernos.

El “nada por nada” ofrecido por el régimen; el posible intercambio de prisioneros a cambio de la aceptación de un desprestigiado CNE ni emociona, ni convence, ni mucho menos puede ser tomado en serio, por alguien que sea medianamente serio. ¡Esto se jodió! Ya tomará otros caminos…

Entre tanto, allá, en el Norte, K MALA juega a ser el árbitro de la paz y de la inclusión para nuestro continente. El deterioro físico y mental del presidente Biden es rápido y patético.

¡K MALA suerte tienen allá! Parece que disponen de una versión más delgada del señor Maduro: ¡en USA, ahora, también dicen y hacen muchas estupideces!¡A nadie le falta Dios!

Entre tanto, acá, en el país donde lo único que discurre es el cómo van a quedar las tarjetas electorales para noviembre, las encuestas de pago insisten en referir que lo único que preocupa al venezolano es la rifa comicial que se avecina.

Total, el país está interesadísimo en los resultados del Kino para la asignación de alcaldías y gobernaciones, convertidos en peroles vacíos. Aunque, después de la puesta en marcha del “formato” del Poder Popular, este país terminará en manos del lumpen del chavismo. Seremos “algo” cada vez menos institucionalizado. Cada vez más prehistórico. Una sombra de lo que una vez fuimos.

Otra manera de “resolver” los problemas desde adentro, cortesía de la Administración Biden/Harris, para que “¡no vengan!”, como gusta decir a la VP Harris. ¡K MALO!

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