La historia como analogía práctica

César Guillén / Venezuela RED Informativa

Diálogo entre nosotros, la gente común

Al finalizar la guerra en Angola, los acuerdos entre los soviéticos, los cubanos y el Gobierno comunista de Angola, quedaban claro. El presidente Neto, del gobierno revolucionario (MPLA), debería pagar un dólar y medio al día por soldado a las tropas cubanas. Los soviéticos pondrían a su disposición la totalidad del armamento y las municiones. (Deuda, asumida por supuesto por Angola).

La única manera que Angola pudiera pagar eran las riquezas petrolíferas del enclave de Cabinda, en la frontera con Zaire, país que a su vez le interesaba y por esa razón apoyaba un movimiento separatista: el Frente de Liberación del Enclave de Cabinda. Tanto para cubanos como para soviéticos, Cabinda era de vital estrategia. La posesión del petróleo era uno de los secretos de la intervención extranjera, pero “sin tocar” los contratos firmados por las petroleras occidentales con las nuevas autoridades revolucionarias del MPLA. (Similar a lo que pasa en la actualidad con CHEVRON, ENI y REPSOL en Venezuela).

Se produjo entonces una alianza insólita: dieciocho mil soldados cubanos se encargaron de garantizar la seguridad de las instalaciones petrolíferas de las empresas petroleras transnacionales. Se masacró a los militantes africanos de la región que lo reclamaban. “hazaña revolucionaria”. Mientras Mobutu presidente de Zaire, multiplicaba las incursiones en el territorio de Angola, exgendarmes “Katangas” guiados por los cubanos, los enfrentaban para disuadirlos de la anexión. ¡Honor revolucionario!

La revolución angoleña debía garantizar el sustento a los “Camaradas protectores”. El dinero del petróleo no se destinaba a las tropas cubanas, se transfería directo a Cuba. El dinero de las compañías petroleras Gulf Oil, Total y Elf era para que el pueblo angoleño financiara al estado parásito de la habana. Los hermanos Castro percibían estos fondos directamente en Cuba, las tropas sólo recibían las sobras. Similar a los de los médicos humanitarios, sancionado recientemente por la UE.

El comandante Fidel se encargaba “personalmente” de su distribución y del bienestar de sus soldados. Fidel decía: “No dejo pasar un día, declaraba en el Consejo de Estado en 1989, sin que le pidiera al Estado Mayor, si le habían enviado toneladas de caramelos, tortas de chocolate a los soldados” Una atención digna de su cinismo. Los soldados cubanos en Angola no veían el color del dinero que supuestamente se les destinaba, se morían literalmente de hambre. A las peticiones insistentes de los generales cubanos, el ministro de Defensa, Raúl Castro, respondía: “Arréglense como puedan”.

Se autorizó entonces a los generales Ochoa y López Cubas, a traficar marfil y diamantes, para poder intercambiarlos por comida. Tal es el origen de ese gran tráfico internacional distribuido sobre casi todos los continentes. Pasó hace 40 años y nadie lo divulga. Hay muchos videos y documentales de Vietnam en contra de USA, pero de los cubanos en Angola y de los rusos en Afganistán, solo fotos y silencio. ¿Por qué?

FEDEPETROL CARABOBO

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