La ignorancia es la culpable

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Trataré que este título lo respalden pensadores ilustres.

José Ortega y Gasset dijo: “No sabemos lo que nos pasa y eso es precisamente lo que nos pasa”. Como San Agustín antes dijo: “Ay de mí que ni siquiera sé lo que no sé”.

Nuestra tragedia tiene una etiología clara y dar a conocer nuestra ignorancia es la mejor parte del conocimiento.

La enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia. (Amos Alcott).

Dijo Confucio: “La ignorancia es la noche de la mente: pero una noche sin luna y sin estrellas. Así, en metáfora, es la vida hoy en Venezuela, solo que se pondrá peor, no por pesimismo sino por razón.

En doscientos diez años de vida republicana no hemos podido superar la sentencia que El Libertador pronunciara en su Discurso ante el Congreso de Angostura: “un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción; la ambición, la intriga abusan de la credulidad e inexperiencia de hombres ajenos a todo conocimiento político…”.

La clave de la destrucción: un pueblo ignaro con políticos desalmados sobre un emporio de riquezas que todos ambicionan menos sus dueños.

Con la ignorancia armonizan bien los errores. (Concepción Arenal). Errores que repetidos tantos años terminan con todo.

La ignorancia no degrada al hombre más que cuando va acompañada de la riqueza. (Arthur Schopenhauer).

Los débiles sucumben, no por débiles, sino por ignorar que lo son. Lo mismo sucede a las naciones. (Santiago Ramón y Cajal). Es la mayor precisión para diagnosticar nuestra patología sociopolítica.

Por situaciones de barbarie política, como la que vivimos, Cicerón dijo: Ningún hombre debería tratar de obtener beneficio a costa de la ignorancia de otra persona”.

No se rían políticos desvergonzados de Venezuela que Johann Gothie les dijo: “No hay espectáculo más terrible que la ignorancia en acción”. La de ustedes.

Se puede andar con una pistola cargada, se puede andar con una pistola descargada, pero no se puede andar con una pistola que no se sabe si está cargada o descargada. (Mark Twain).

La actitud referida en este último pensamiento llevó al poder a los politiqueros crueles desde hace 60 años y ellos exprofeso mantuvieron al pueblo ignorante para dominarlo y hacer lo que les dio la gana con Venezuela.

Se es ignorante cuando se comete delito o se violan las leyes, cuando se es cliente de políticos desalmados por beneficios personales indebidos, cuando se deja en manos de otros la política como señaló Platón, entonces, gobernarán los peores. Cuando se es indecente, “vivo”, desaseado, como muchos, cuando se es desordenado, flojo, cuando se sale a la calle sin tapabocas y no se cumplen las normas de bioseguridad en una situación tan crítica como la que vivimos por el virus fatal arteramente creado en China y a pesar de ver morir a tanta gente por ese virus y conociendo, como es público, que los usurpadores destruyeron el país y su capacidad de atención sanitaria.

Se es ignorante cuando con una guerra jurada por Fidel Castro se espere a que la haga y asesine a miles de inocentes en nuestro propio territorio y después se perdone y hasta se invite a la investidura presidencial.

Se es ignorante cuando se vive tantos años con el engaño de la dizque democracia como fachada de delincuentes saqueadores.

El pueblo ignorante optó el año 98, luego de estar cansado de 40 años de saqueo, por un espejismo, solo posible entre ignorantes para que fuese peor el remedio que la enfermedad y que finalmente se cumpliera la sentencia de El Libertador.

Aún queda mucho por ver y sufrir. Que Dios nos vea con su infinita indulgencia, ya que somos un pueblo traicionado por sus militares. Mi ignorancia no me permite conocer un precedente a tal barbaridad.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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