La ira bíblica del pueblo venezolano

El Francotirador / Venezuela RED Informativa

El 25 de junio de 2021 se dio a conocer una Declaración Conjunta sobre Venezuela por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y Canadá. Lo que más llama la atención de esta infausta declaración, es que la misma en su reconocimiento expresa un acto de rendición ante la dictadura venezolana. Un armisticio sin haberla combatido. Al renunciar a las condenas anteriores que ellos mismos hicieron contra la dictadura venezolana, quedando abolida así, de hecho y derecho, los delitos y crímenes cometidos contra el pueblo venezolano por la dictadura que lo sojuzga hasta más allá de la tumba.

El solo hecho de que existe un expediente por crímenes de Lesa Humanidad en la Corte Penal internacional contra Nicolás Maduro, en un proceso de demora de sentencia infinita, expone la impudicia de tan sorpresiva declaración conjunta de estos adalides de la democracia.

Porque al convocar la solución de lo que acontece en Venezuela en término tibio de “crisis”, y no en término de genocidio como lo que es, equivoca con deliberada percepción lo que verdaderamente ocurre en el país,lo cual a su vez urge extirpar como un tumor que hace metástasis en el cuerpo y el alma de las personas que deambulan en la más oscura y dolorosa incertidumbre. Entonces, no es una solución electoral lo que hace falta ante este espectro que abortó a la civilidad, porque la política fue asesinada en estos predios hace mucho tiempo. La política de la dictadura (si ideológicamente la tuvo) y la política de la llamada oposición, que nunca la tuvo.

La Asamblea Constituyente ilegitima y hoy reconocida por esta Declaración Conjunta que enviará también a sus observadores electorales a la planificada secuencia de elecciones, fortalecerá a la dictadura, ganando o perdiendo en el juego de esta representación teatral. Las gobernaciones y alcaldías desaparecerán. Se impondrá El Estado Comunal. Por voto o decreto. El objetivo es conquistar a perpetuidad el poder absoluto. Corea del Norte es un paradigma de esa obsesión.

La presencia de un dictador que, con sus aliados regionales e internacionales, ha ido destruyendo y saqueando a una nación, es uno de los mayores ejemplos de la degradación que fue más allá de la prepolitica hasta llegar al salvajismo de la más horrorosa pesadilla. Un gobierno interino que abogaba por el cese de la usurpación de la dictadura, es otro ejemplo, por su falta de cultura histórica, de novedosa y eficaz política para atacar y derrumbar a la dictadura. Sin escudos de cartón. No hay salida de una dictadura totalitaria inédita sino se sigue la secuencia de resistencia, rebelión, insurrección y combate. Al extremo que la progresiva avanzada que destruyó al Estado ha comenzado a desmembrar el territorio nacional, entre mafias de narcotraficantes, grupos económicos y terroristas, en representación de grandes potencias que influyen sobre las instancias del derecho internacional que hoy pujan por la llamada salida electoral, a la hora de decidir sobre el destino de esta nación, como es el caso.

Entonces, desborda la sorpresa de esta Declaración Conjunta, al considerar que la crisis venezolana es sólo política y que la solución del conflicto que la priva es por tanto, electoral, porque según la crisis la determinan dos bandos irreconciliables, y no por la razón sustantiva de quien se arroga el rol de estadista: un asesino y ladrón al mando de una dictadura, quien con esta declaración conjunta, se le abrirán más las puertas del expansionismo de su ambición, avanzando inclusive hasta los territorios de aquellos que la firman hoy como imparciales. Acuérdense, señores de la Declaración Conjunta, el horror puede llegar a sus países, como aquél del cual tanto se burlaron y estuvo a punto de exterminarlos en la Segunda guerra Mundial. El primero fue el bigote de un Cabo, el segundo el bigote de un Chofer de autobús. Aunque realmente, el cómico estelar fue Charles Chaplin.

Hay que decírselos, señores de la Declaración Conjunta, en Venezuela no existe una guerra civil, dos bandos opuestos, pero si esta en ciernes una guerra de civiles y militares, henchidos de una ira bíblica, contra una de las dictaduras más apocalípticas que han existido en el planeta.

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