La junta combinada de gobierno

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Que bueno es ser libre por no tener las inmundas ataduras políticas que ocasionan el miserable deseo de ser beneficiado con un cargo público, al cual debería irse a trabajar y no a robar y disfrutar de las llamadas mieles del poder. Cargos, en los cuales se debería terminar cada jornada cansado de servir con honor y probidad.

Poder denunciar a los demagogos y, por usar el aberrante barbarismo lingüístico del chavismo y “demagogas”, es un ejemplo de ejercicio de ciudadanía y libertad.

S.E. el Gral. Bolívar dijo: “sobre mi corazón no manda nadie más que mi conciencia”. Pobre de aquellos que viven en la penumbra de la esclavitud y en el abismo de la ignorancia, ellos son coautores de la destrucción del país, los descarados clientes de los politiqueros.

Son los mismos genéticamente hablando que acabaron con El Libertador, con el Gral. Pérez Jiménez y con el país. La gran paradoja de la desgracia de Venezuela es que lo único digno en política ha sido la valentía y bizarría de los generales del siglo XIX, que por lo menos accedieron al poder por honor y fuerza.

Hoy, de nuevo se cumple lo que denunciara El Libertador en su discurso ante el Congreso de Angostura: “por el engaño se nos ha dominado más que por la fuerza y por el vicio se nos ha degradado más bien que por la superstición. La esclavitud es la hija se las tinieblas…”, esa esclavitud de la clientela política.

Los acuerdos criminales de los politiqueros y “politiqueras”, desde Oslo, han pretendido llegar a lo que finalmente arribaron: presentar la flamante Junta Combinada de Gobierno con una duración de tres años con una Constitución impuesta por los cubanos a través de la Asamblea Nacional Constituyente espuria. Entre las reformas está eliminar la propiedad privada (ya no serás dueño de tu casa); eliminar la GN e instalar las milicias, con ocho regiones militares como despliegue operacional y eliminar el artículo 350, entre otras oprobiosas arbitrariedades.

Pretenden presentarla a Elliott Abrams con la aspiración de inducir al presidente Donald J. Trump a apoyar la propuesta como una suerte de acuerdo con el presidente colombiano.

Los integrantes del nuevo gobierno serían los cuarto republicanos más odiados y despreciados en Venezuela, que no nombraré porque todos conocen, con cargos que ocuparían como:

Presidente
Vicepresidente
Ministro de la Secretaría de la Presidencia
Ministro de la Defensa
Embajador en la OEA
Embajadora en la ONU
Embajador en Colombia
Ministro de Relaciones Exteriores
Ministro de Información
Ministro de Finanzas
Presidente de PDVSA
Presidente de la CVG y Empresas Básicas de Guayana
Presidente de CONATEL
Director de la DGCIM y
Director del CICPC, etc.

Y cargos para chavistas que se irían a salvo del país, porque no habrá posibilidad para todos de resguardar el pellejo como:
Embajador de Venezuela en Rusia, Nicolás Maduro Moros y otros diez embajadores más en otros países. El resto, a llorar al valle que mejor les sirva, para luego correr a esconderse mientras los atrapan.

La crisis política de Venezuela no es mala, es peor, y sus consecuencias no son crisis, son desgracias. Muchos dirán que es montaje del G2. Claro, hasta yo lo creo, pero siempre una mentira es lo más parecido a la verdad, por eso se cree. Además, hace mucho que el G2 y el G4 son “mejores amigos”.

Pueblo de Venezuela: desecha la escoria que ha acabado con el país, tú sabes quiénes son, ya no sigas a ciegas repitiendo sus mentiras como el liderazgo y representación que nunca se han ganado y nunca han tenido. Son los hampones y “hamponas” de siempre.

Esta treta probablemente sea infructuosa por el poder de la denuncia masiva a tiempo. Así debe ser.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

7 + dieciocho =