La salida es judicial, y también hay salida militar

Carlos Ramírez López / Venezuela RED Informativa

¿Sería posible que entre los más de 5 millones de venezolanos de una de las migraciones más numerosas del mundo pudiéramos encontrar gente para formar un ejército libertador con su respectivo Estado Mayor para salir definitivamente de la tragedia que sufre nuestra patria?

Millones y millones de dólares ha aportado y sigue aportando la comunidad internacional para paliar la crisis que se causa en los lugares de destino de esa diáspora, pero eso no ataca la causa del problema sino a parte de sus efectos. La solución real es sacar del poder a Maduro con su pandilla criminal lo cual no ocurrirá con diálogos tratando de convencerlo de que se vaya voluntariamente, tampoco con elecciones trucadas, ni con sanciones económicas, ni quitándole las visas a sus matones y ladrones. Ese objetivo vital sólo es posible por la fuerza, bien sea mediante persecución mundial para ejecutar una decisión de la Corte Penal Internacional, que es lo que he venido planteando como “La salida judicial”, o la otra alternativa posible es “La salida militar” pero no bajo las fantasías de las que se había venido hablando de una invasión extranjera, sino en base a que nos dispongamos a organizar una Fuerza Armada propia mediante un Convenio de Cooperación Internacional con los Países Que Nos Apoyan, O Cuando Menos Con Los Más Cercanos.

El alivio temporal no es la solución

Darle comida a los que emigran, a los que huyen despavoridos de esa tragedia, proporcionarles una cama, un estatus temporal para legalizar la estadía en los lugares de destino son gestos humanitarios, bondadosos, que se reconocen y agradecen, pero no son la solución que no es otra que sacar a Maduro y a su pandilla del poder, objetivo éste donde hay que poner el foco

La posibilidad de un convenio de asistencia militar

Si partimos del hecho de que Estados Unidos, Colombia, Brasil, entre otros, tienen el denominador común de que reconocen como gobierno legítimo de Venezuela al interino formado por la Asamblea Nacional que encabeza Juan Guaidó, y que ellos también están sufriendo las consecuencias de esa emigración que tiene como causa al régimen tiránico se debería haber trabajado, o inmediatamente proceder a hacerlo sin más tardanza, en estructurar un Convenio de Cooperación militar para la defensa de la institucionalidad democrática como el que se celebró entre Álvaro Uribe y Barack Obama en el año 2009 para la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico el cual se puede tomar como modelo aunque dicho instrumento quedó en suspenso por decisión de la Corte Suprema de Colombia atendiendo airadas protestas de los sempiternos aliados de la guerrilla con Hugo Chávez a la cabeza. Cabe señalar que la citada suspensión se basó en razones de formalidad, mas no de fondo, y ahora mismo Estados Unidos opera una unidad militar de élite en el hermano país mediante apoyo al gobierno de Iván Duque en sus actividades antiguerrilleras.

Ver el texto del Acuerdo: https://www.semana.com/nacion/articulo/por-fin-conoce-texto-del-polemico-acuerdo-militar-ee-uu/109436-3/

Qué ocurrió con ese convenio EE.UU.-Colombia

La Corte Constitucional de Colombia declaró con lugar una demanda de inconstitucionalidad del Acuerdo entre Estados Unidos y Colombia que autorizaba la presencia de militares estadounidenses en siete bases en el vecino país. La Corte sentenció que a ese Convenio más bien debió aplicarse la figura de Tratado Internacional que como tal debía pasar por la aprobación del Congreso.

La opción militar con un ejército libertador

De los millones de venezolanos que deambulan por el mundo, y con parte de esos dineros que se están recaudando para atender la crisis de refugiados se podría organizar una Fuerza Armada Nacional en un territorio colindante mediante la firma de un Convenio Multilateral de Asistencia con Colombia, Brasil y los mismos Estados Unidos, y esto en teoría es posible dado que en esos países además de que se reconoce formalmente al gobierno interino como el legítimo representante institucional de Venezuela, el régimen de Maduro es un foco de actividades delictivas, narcotráfico entre otras, que afecta, que agrede a esos países. Este Convenio, sería diferente al TIAR el cual está diseñado para la defensa multilateral de una de las partes que resulte víctima de un ataque armado por un Estado contra cualquiera de los países parte.

En este caso el Convenio estaría destinado a la defensa del Estado democrático ante cualquier actividad dirigida a destruirlo para imponer regímenes dictatoriales. Guaidó tendría que firmar ese instrumento en nombre del Estado venezolano que es la cualidad que le es reconocida por mas de 60 países, entre ellos EE.UU. y los vecinos Colombia y Brasil. Tenemos militares de todo rango en esa diáspora que perfectamente pueden constituir un Estado Mayor y con toda seguridad miles de voluntarios entre los que andan rodando por el mundo estarían dispuestos a formar filas en ese propósito. Con la firma de este Convenio quedaría fuera de toda duda la legalidad de cualquier acción.

Oficiales, clases y soldados venezolanos a disposición

La acción militar para defender al pueblo venezolano de la catástrofe que viene ejecutando Maduro en alianza con la tiranía cubana y con la narcoguerrilla que incluso se está apoderando de partes de nuestro territorio y que además extienden las actividades hacia Estados Unidos, Europa y otras partes del mundo justificaría plenamente el Convenio que también habría que procurar firmar -repito- cuando menos con Colombia y Brasil para allá poder formar, entrenar y equipar un necesario y poderoso ejército libertador de venezolanos dirigidos por oficiales venezolanos que bastante los hay, valientes, honestos y dispuestos, que con la ayuda internacional arrasaría con la pandilla de cobardes bandoleros que usurpan la categoría y denominación de Fuerza Armada Nacional Bolivariana que se humilla ante las bandas narcoguerrilleras colombianas y peor aún ante bandas delictivas que gobiernan abiertamente en partes de Caracas.

Ya se perdió una oportunidad

El 29 de febrero 2019 se encendieron esperanzas cuando se visualizó lo que pudo haber sido el embrión para la formación de un ejército libertador cuando en Cúcuta mas de 160 militares uniformados se pusieron a la orden de Guaidó para recuperar la patria y así lo reseñó él mismo mediante la publicación de un tuit donde escribió: “Los venezolanos reconocemos la valentía y espíritu patriota de los mas de 160 soldados y policías que el día de ayer se pusieron del lado de la Constitución. Muchos más seguirán su ejemplo. Juntos lograremos la libertad y el rescate de Venezuela”.

Guaidó delegó en Carlos Vecchio, ¿qué pasó con eso?

Después, en mayo del mismo año Guaidó declaró “Hemos instruido a nuestro embajador Carlos Vecchio que se reúna de inmediato con el Comando Sur y el almirante para poder establecer relaciones directas en materia de cooperación” “Hemos instruido a nuestro embajador Carlos Vecchio que se reúna de inmediato” con el Comando Sur y el almirante para poder establecer relaciones directas en materia de cooperación”.

https://www.milenio.com/internacional/guiado-mas-de-600-militares-abandonaron-a-maduro

No sabemos qué pasó con esas instrucciones que Guaidó dijo haber instruido a Carlos Vecchio, si fue verdad, si las cumplió, si se las rechazaron, o si fue que no hizo caso de ellas. Es necesario aclarar porque en algún momento se podrá exigir responsabilidades.

@CarlosRamirezL3

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