La Sayona

Editorial / Venezuela RED Informativa

En serio, ¡no existe la maldición de Lilian Tintori! Esos son cuentos de camino. No es suficiente, ni mucho menos, con una selfie de Rapuncel para que un candidato o un presidente en ejercicio, ruede y todo se le voltee.

La verdad es que, lo que sucede, es que ella, Leopoldo, Borges, Vecchio y el resto de la cuerdita de haraganes de la oposición internacional venezolana siempre llegan de pedigüeños y de metiches donde el pasto es más verde. Igualito que hacen los grillos: ¡solo se detienen donde hay que comer!

De ahí es que se retraten con gente que tiene “algo”, «pa’ ver que se les pega». Con el numerito de la Venezuela destruida, saqueada y hambreada por sus jefes del chavismo, piden platica a todo aquel que se sospeche que tenga. Tienen montado un teatro sin fin, con una obra que insinúa que solo son ellos, y nada más que ellos, las únicas “víctimas” del martirio venezolano. Y “eso” parece otorgarles la franquicia para martillar, para pasar raqueta sabrosa, hasta cuando caminan por los aeropuertos. Una telenovela gastada, protagonizada por torturados y perseguidos bien vestidos, con buenas carteras y muy bien alimentados, puestos a rodar por el mismo régimen, para legitimar su necesidad de contrapeso político a través del mundo libre.

Por eso es que, igual que le jalan a Keiko Fujimori, se le guindan a la gente de Joe Biden sin ningún tipo de escrúpulo. Igual hicieron con Donald Trump. ¡Dinero es dinero, no importa de donde venga! Y, en cuanto a los personajes con los cuales se retratan, tampoco es que importe mucho si son o no de derechas. Lo que importa es que tengan. Que puedan “colaborar” a la “causa” de la liberación de Venezuela; todo pasando a través de sus “fundaciones de ayudas” o de sus cuentas y bolsillos particulares.

Que nadie se llame a engaños: la parejita del Ken y la Barbie de Chacao no llegaron a Lima para “apoyar” a la hija de Fujimori: fueron a buscar billuyo.

Una Venezuela destartalada, una Venezuela hecha pedazos, es el verdadero y real negocio de estos mequetrefes y del resto de sus secuaces para poder hacer dinero fácil.

Por eso, la verdadera maldición, el peor de los hechizos que ha caído sobre nuestro país son ellos, las fuerzas del chavismo y del resto de los espantos que les acompañan en este saqueo de Halloween criollo que se celebra todos los días. Ellos, todos juntos, son de verdad verdad, las dos caras de la misma SAYONA.

Mientras esto pasa, a la Gran Venezuela no le queda de otra: ¡Seguir aprendiendo!

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