La simpleza. El desparpajo

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

El cinismo a toda prueba de estos grandes carajos que ordeñan sin piedad a la pobre y flaca Venezuela es tan, pero tan grande y descarado, que resulta nauseabundo verlos y oírlos hablar sobre el “futuro” del país ¡Por decir lo menos! Y me refiero a los facinerosos que, en ambos lados de la ecuación nacional, mueven sus fichas en el tablero político enredado de junio de 2019. Más de la mitad del parque automotor venezolano seguramente está haciendo filas interminables y sin tiempo real de salida, alrededor de las poco más de 1.200 estaciones de servicio de combustible regadas por todo el territorio.

Aquellas que han logrado sobrevivir… Las que quedan tras 20 años de una PDVSA “roja – rojita”, que dejó atrapada en la edad de piedra del negocio petrolero mundial a la formidable Venezuela Saudita. Cerca del 85% de la población económicamente activa venezolana, no cuenta con ningún tipo de trabajo regular y formal. Ese extraño y “exclusivo” universo paralelo en donde se confunden docenas de leyes, reglamentos y prácticas muchas de ellas estúpidas, que supuestamente son “protectoras” del trabajador venezolano.

¡Claro! Sin que importe un carajo que las mismas hayan sido, junto con otras docenas más de imbecilidades de supuesta “cobertura” social, uno de los tantos elementos responsables de la quiebra y casi desaparición del Factor Trabajo moderno en nuestro país. Como nación hemos hecho un escándalo de dimensiones planetarias, que apenas expresa una parte de nuestra realidad de hambre y pobreza extrema, para que vengan a asistir a nuestra población más vulnerable, con ayudas humanitarias provenientes del Mundo Bueno. Para que, al final, lo mucho o lo poco que ha podido entrar, sea administrado por otra de las tantas y tantas instituciones venezolanas corruptas y sombrías.

Mientras se da por sentado que el “problema” del hambre y del acceso a los medicamentos ya ha sido “felizmente” superado… Así las cosas… También damos por hecho que ningún operador del lado “bueno” de la ecuación política nacional, tiene planes para capitalizar la enorme masa crítica que por días se acumula en este país. Este país “normal” que hace del gobierno ilegítimo y de sus secuaces, individuos e instituciones cada vez más odiosas, detestables y repugnantes para cada vez más y más venezolanos desesperados. Nadie aparentemente piensa en hacer “algo” con la suprema arrechera de un país parado, sin combustibles, sin electricidad, sin agua, sin servicios básicos y comida y medicamentos lejos del alcance del bolsillo de un ciudadano de a pie. ¡No, no, no…! ¡Esto es una pesadilla! Y el caso es que las grandes mayorías nacionales estamos claras.

Todos estamos acostados sobre una enorme cama de clavos, mientras sufrimos de este mal sueño colectivo que es el chavismo de los últimos días y su reverso de la moneda, la Franquicia de la Oposición MUD. Porque, los que dicen estar “formados” como políticos y operadores nacionales, NO están “montados” de verdad verdad para el cambio. Solo se mantienen mirando por la ventana, esperando a que las tropas de Mr. Trump entren al país para llevarse a los malos, con destino a Guantánamo. Así, sabrositos, sin siquiera mover un dedo desde adentro…

¡Alto! En este punto, el que no quiera seguir leyendo esto que tiene frente su nariz ¡Que pare!

¡Todos aquellos que desean mantenerse felices y contentos en la nebulosa de la fe ciega, dejen de leer todas estas “estupideces”! ¡La “Vida es Bella”, chamo! ¡Entierren la cabeza como los avestruces, que afuera NO está pasando nada! ¡Seguro! Está visto: si no servimos para poner el hombro en resolver este asunto, tal y como está, entonces es que la “cosa” no es con nosotros.

¡Y punto! ¡No se diga más! ¡Ve con Dios, amigo…! Muchos, demasiados, pareciera que solo somos buenos para seguir como espectadores idiotas delante de una pantalla, cómo se desarrolla la novela de amor de Juan Guaidó. Las “escapadas” heroicas de Liliam Tintori y el nuevo par de lentes que está usando en estos días Carla Angola.

La mil veces repetida épica de Carlos Vecchio: Recuperación de la Embajada en Washington. Y la reproducción sinfín de la foto donde aparece el presidente Bolsonaro junto con la embajadora Belandria… Así… El regreso de la esposa de Guaidó, recibida con muchos globos y besos en Maiquetía, tras las fotos picantes que aparecieron “misteriosamente” por todos lados, del presidente interino amelcochado con una rubia de seductor vestido blanco, también se convierten en Agenda Pública…

Un asunto de cuaimas arrechas. La esposa que regresa a casa para meter en cintura al marido travieso, al cual dejó “por su cuenta” y por tan solo unas semanas, y éste comenzó a “hacer de las suyas” como soltero disponible. ¡Por favor!

¿Un país que se cae a pedazos, tiene un tolete importante de su gente preocupada por la estabilidad del matrimonio de un tipo? ¡No me jodas! ¡Alguien tiene que empezar a inteligenciar ese peo en serio! Está visto. Ya no estamos para los regaños de Mike Pompeo. Quien denuncia la “condición” de crema pastelera del liderazgo opositor venezolano… Lo cual, dicho sea de paso, no le cae a él de sorpresa… Hace menos de dos años era el director de la CIA.

Tiene que estar más que al tanto de quien es cada quien, entre nuestros “angelitos de la guarda” de la MUD. Igual que del mismísimo color de preferencia entre las pantaletas y las medias de todos los personajes que se cruzan en el área de interés de la potencia más formidable del planeta Tierra. ¿O no? Total, que la “sacada” de culo del Departamento de Estado suena más bien a un “ajuste” en los tiempos de una futura intervención armada de EE.UU. sobre el narco del Siglo XXI.

El cuento de las “opciones” y bla, bla, bla, se “sincera”. Todas pasan por los tiempos electorales de la contienda interna entre los Republicanos, y las fortalezas en las encuestas de Mr. Trump.

Por ahora USA prefiere darle otra vuelta más a la tuerca de los gansters que dominan el gobierno de La Habana. ¡Cero cruceros! En cualquier momento dejarán de aterrizar aviones de American y de Delta en Rancho Bolledo…

¿Son malas noticias? ¡Sin duda! Comeremos algo más de patria, aderezada con una “pizca” de Oslo, por un tiempo aún más prolongado… Hasta que alguno de los hijos de la gran puta de costumbre, se monte en “convencernos” que la vía de salida es democrática, institucional y electoral para resolver la “usurpación”. Espero. Confió ciegamente en Dios que no volvamos a ser tan estúpidos para tragarnos el mismo cuento otra vez. ¡Sería el colmo!

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