Las alcabalas en las carreteras de Venezuela son puntos de extorsión

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa

Los choferes de cualquier vehículo, carros familiares, camiones para transportar alimento o incluso medicina, son en cualquier carretera de Venezuela emboscados por autoridades, que en lugar de protegerlos, les chantajean y cuando no les quitan mercancía, les exigen el pago de dólares para continuar el camino.
Los distintos puntos de control, que en calidad de alcabalas se distribuyen en las carreteras del país, ponen a los ciudadanos durante su tránsito por el territorio nacional en verdaderas dificultades, sino llevan consigo dólares en efectivo.

Estos puntos de terror campean en múltiples alcabalas, a lo largo y ancho de las carreteras de toda Venezuela. Allí efectivos de la Guardia Nacional y de distintas policías estatales y municipales, en los puntos de control y vigilancia, actúan como azotes contra los que transportan mercancía.

En caso de que se nieguen a pagar dólares, les decomisan los rubros que transportan, pero si no es transporte de carga, sino sólo un carro familiar, que traslade por ejemplo mujeres y niños, les obligan a que entreguen aunque sea algo de pago, para un cafecito o un refresco.

Los puntos de vigilancia, son pues espacios de terror contra el ciudadano, que en condición de chofer y por la razón que sea, utiliza la vía terrestre para trasladarse internamente en el país; un camionero que transporta alimentos desde el fronterizo estado Táchira para Caracas y que solicitó el anonimato por su seguridad, dijo que soltó a las autoridades de la vía, entre una y otra alcabala, la cifra de quinientos dólares, para poder trasladar su cultivo hasta la capital.

De la emboscada no se salvan, ni siquiera los pasajeros que viajan en autobuses o en unidades de transporte público, pues los obligan a bajarse y los someten durante horas a todo tipo de requisas.

Los que llevan la peor parte son los que transportan comida, por ejemplo a los verduleros y queseros, les decomisan muchos de sus productos, lo cual termina revirtiéndose en la pérdida de la ganancia del trabajador.

En muchas ocasiones, cuando los choferes se resisten a pagar dinero o a dejarles mercancía, esas autoridades de carretera les amenazan con desaparecerle las facturas de los productos que transportan.

Los jóvenes no se escapan de ese terror en las carreteras, los detienen sin justificativo alguno y los amenazan con el poder que tiene la autoridad, sino entregan dólares a los funcionarios de seguridad para continuar la ruta.

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