Las ganas

Editorial / Venezuela RED Informativa

La porquería del siglo XXI arrasó con el país. Somos un recuerdo. Por más de un siglo Venezuela fue un poderoso país petrolero. Y hoy, a mediados de febrero de 2021, no somos capaces ni de refinar el combustible que se usa para el consumo interno.  

Más de 6 millones de venezolanos dieron por irrecuperable al país y decidieron huir. Abandonaron casas, carros, abuelos y mascotas en la Venezuela atrapada por Chávez y sus maleantes. Hoy, la gran mayoría de ellos, hacen cualquier cosa para subsistir en donde terminaron cayendo.

El estado formal ha sido desmantelado. Los malvivientes que manejan el gobierno no han dejado piedra sobre piedra. La ley, la legalidad y la justicia forman parte de un capítulo borroso dentro de la historia contemporánea nacional.

Todo hace pensar que casi es un imposible recuperar la institucionalidad perdida del país. Venezuela ha sido destrozada a muchas manos. “Buenos” y “malos” le dieron con furia. Es como si se hubiesen secado nuestros enormes yacimientos de crudo, y con ellos toda norma, todo arreglo civilizado entre gentes también hubiera desaparecido.

Así, en esta Era Glacial venezolana adelantada a cualquier pesadilla de holocausto mundial, nuestro país es solamente un pobre rompecabezas sin forma ni contenido.

La Venezuela del siglo XXI se repite en todo lo peor, con aquella otra Venezuela del siglo XIX. En esa última, el país pagó con casi un millón de kilómetros cuadrados de territorio robado, asaltado y arrebatado, la casi desintegración del estado.

Hoy, en plena Era de la Sociedad del Conocimiento, docenas de bandas de rufianes asociados con el “gobierno”, se tragan nuestros enormes recursos y riquezas naturales. Como en el pasado, cuando nuestros vecinos nos arrebataron la mitad del territorio que nos ganamos a sangre y a fuego tras 11 años de guerra por nuestra Independencia, a muy pocos parece importarle lo que está pasando.

Los bandidos que hacen “gobierno” y los otros que dicen hacer oposición, junto con el hampa de saqueadores y chulos internacionales que forman ya parte de la crápula “normal” del país, apuestan y “trabajan” para que el estado venezolano cada vez funcione menos. Y así, todos podamos hacer lo que nos dé LA GANA.

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