Latinoamérica, fracaso endémico (1)

César Guillén Citterio / Venezuela RED Informativa

En el intento hasta ahora fallido de nuestra Latinoamérica de alcanzar las metas del desarrollo y el progreso, han sido comunes las críticas, los estudios y análisis. Una región que entrado ya el siglo 21, con unas ventajas geográficas naturales y de materia prima envidiables, sin graves ataduras étnico-religiosas como en otras regiones del África y del Asia, con un lenguaje único para comunicarse en casi el 90% de las naciones que la integran, parece atascada y en franco retroceso socio-político.

Algunos investigadores y hasta historiadores, coinciden en que nuestra región, desde sus orígenes ha tenido un tradicional problema de identidad que subyace en la psique de sus líderes y sus pueblos. No identifica esa política para vencer las ataduras de sus complejos, de su pobreza y de su improvisación. Qué somos como sociedad, que como región, debemos convencernos de una vez por todas que somos una mezcla de razas, culturas y creencias, que no somos indígenas, africanos, ni europeos, mucho menos los redentores antiimperialistas del mundo.

Somos un producto de la fusión de corrientes propias del desarrollo humano, y no por el azar que en nada tiene que ver con la evolución de la sociedad. He allí la clave para superar nuestra tradicional forma de pensar y sentir. Que sea racional y pragmática, acorde con nuestro tiempo y que esté libre de prejuicios y fantasías míticas de predestinación histórica. (Libertadores, próceres, raza indómita, indígenas).

Nuestros países provistos de una riqueza natural y recursos minerales que le han permitido unos ingresos descomunales, reflejan por el contrario unos índices de pobreza y atraso tan solo comparables al África y algunas regiones del Asia. Millones emigran, somos la nueva diáspora mundial. El populismo ha retornado bajo la falsedad de las ideologías salvadoras, cuya frustración es reeditada en la adoración de iconos contradictorios como Fidel, el Che, Chávez, Tiro fijo, bajo la dirección del Foro de Sao Paulo. Suerte de resentidos y fracasados, pero llenos de ambición, que han sido hábilmente manipulados por naciones expansionistas como China, Rusia y los de la secta iraní del islam.

Por otro lado, la ambición por el poder y la codicia del dinero nos han entrampado en un círculo vicioso de fracasos y justificaciones. Este es el resultado de políticas primitivas impuestas de forma arbitraria, por la clase política desde los años 60 y la única realidad es que en 2019 la tasa regional de pobreza había aumentado a un 30% (175 millones de personas) y la tasa de indigencia a 14% (75 millones de personas) informe de la CEPAL . La pandemia actualmente, ha multiplicado exponencialmente estas cifras.

Los altos índices de exclusión y de la creciente violencia criminal producto del submundo de las drogas, la corrupción y el lavado de dinero en las últimas décadas, han desplazado al trabajo productivo. Los gobiernos latinoamericanos han fracasado. Un ejemplo, es el estado actual de antiguas poderosas corporaciones energéticas como PEMEX, PETROBRAS y PDVSA.

Países folclóricos con avances en foros ideológicos, fiestas nacionalistas, y declamaciones de redención humana, pero retrocesos en ciencia, tecnología y pulcritud financiera. Todos los mecanismos de integración latinoamericano para el desarrollo económico han fracasado (MERCOSUR, UNASUR, ALBA, ALCA). No podemos exigirle al mundo visas, trabajo y alimento, cuando no somos capaces de hacer lo propio en casa. Recientemente por las necesidades y el desespero, estamos ahora Invadidos por el islam, disfrazado de inversionista benefactor.

FEDEPETROL

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

13 − trece =