Liderazgo

Editorial / Venezuela RED Informativa

Esto solo se puede apreciar desde Adentro. En casi completa ausencia del Estado, la economía venezolana parece cada día “funcionar”… ¡mejor!

El viejo Milton Friedman no se peló: “A menos estado, más negocios”. En el caso venezolano: “Ante la destrucción del Estado, la gente se las ingenia”.

La condena a muerte del bolívar como moneda nacional, ha hecho surgir un intercambio en dólares, pesos colombianos y euros increíble. ¡Con todo y “vueltos” en moneditas!

Por supuesto que no se trata de “prosperidad” ni de “crecimiento económico”, esto que estamos viviendo. Seguramente nos encontramos en medio de  una fase posdestrucción nuclear de una economía que era dependiente del ingreso petrolero y de las transferencias de sus excedentes a través del Estado que tocó fondo. Nadie sabe.

Además, el Banco Central de Venezuela renunció hace añales a llevar las estadísticas y las cuentas nacionales del país. De manera que no podríamos realmente medir ni saber con pelos y señas de qué se trata todo “esto”.

Lo que sí es cierto es que esta “bonanza” bolivariana no se reduce a la construcción de seis edificios en Las Mercedes, tres en Chacao, muchos bodegones repletos de productos importados y las eternas reediciones de los centros comerciales caraqueños.

Esto va más allá. Estamos en presencia de una dinámica generalizada de intercambios feroces de bienes y servicios, en donde los mercados están empezando a dibujarse de nuevas maneras.

Así pues que, para comprar y vender bienes y servicios en dólares, el mercado laboral también está empezando a funcionar en divisas. Y la gente de a pie está comenzando a ver cómo se dolarizan a paso de morrocoy sus ingresos.

¿Dinero sucio? ¿Dinero contaminado? ¡Claro que SÍ!

¡Sin ninguna duda!

El NARCODINERO del NARCOGOBIERNO y sus NARCOASOCIADOS está circulando a una velocidad increíble en el circuito económico venezolano. Que, por cierto, gracias al contrabando, al reparto territorial en manos de las mafias gobierneras y de la permisividad de buena parte del Mundo Libre para con la porquería del siglo XXI, cada vez el país está más y más abierto al resto del planeta.

Este “fenómeno nacional” no es muy distinto al impacto que produjo el NARCODINERO de los Barones de Coca en la Colombia de la década de los 80. Fueron esos mismos personajes quienes consolidaron la industria turística en Cartagena y en el resto de la Costa Caribe de ese país. O los que “innovaron” y desarrollaron tecnologías de punta para transformar a Colombia en el primer exportador mundial de flores.

Por eso es que se siente que la economía, el intercambio económico venezolano, avanzó de forma muy importante a todo lo largo de este desdichado año 2020. Gracias al “modo de fallo” en que se encuentra el Estado Venezolano y como colorario a la presión conseguida por las medidas empujadas desde la Oficina Oval en contra de la Porquería del siglo XXI, lo económico se tragó a lo político.

Porque ahí, en esa selva tupida que es la economía, realmente NO se necesita de ningún LIDERAZGO para que las “cosas” medio funcionen.

¡Mejor andan solas!

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