Machado

Editorial / Venezuela RED Informativa

Todavía un pedazo de la Venezuela de siempre no consigue reinventarse. Y lo cierto es que, mientras todo un país rueda por las malas hacia el neoliberalismo más salvaje, aún sigue mucha gente buscando los caminos de la frontera.

Porque la Venezuela que se escapa, se va del país “a cómo sea”. Y a esa Venezuela no hay quien la pare. Los “Caminantes” se han convertido en una realidad de poco valor estadístico, pero de mucha resonancia poética. Suenan al viejo Antonio MACHADO, a Serrat y a la Ruta a Compostela.

Pero también a abusos de la NARCOGUARDIA nacional, atracadores de carreteras, al hambre, a la miseria y a lo lamentable de una nación que deambula no-sabe-a-dónde en pleno día y en la lente de las cámaras de los celulares ajenos.

Y, en los tiempos que corren, la “cosa” se pone aún peor. Nuestra tragedia nacional ya no está de moda. El gobierno, la oposición, la debilidad del sistema internacional y la peste china se la tragó. Somos como problema un número más en la lista de “cosas” por resolver en el mundo que se avecina. 

Los “Caminantes” se parecen demasiado a las Caravanas de Centroamérica, que terminaban golpeando las puertas del Muro de Trump. Aquellas hordas que iban sumando salvadoreños, hondureños, guatemaltecos y mexicanos que soñaban ser convertidos en refugiados de EE.UU. por motivos de miseria.

En este lado de América también son familias enteras llevando la casa a cuestas, solo que dentro de un morralito tricolor del ministerio de educación de Venezuela.

Así, Chile tranca sus accesos territoriales con Perú a los “Caminantes” venezolanos. Ni se acuerdan, ni les importa lo mucho que nuestro país fue capaz de hacer por miles de chilenos espantados en los años 70. En la época de “estreno” de la dictadura de Augusto Pinochet, tras la caída del gobierno de Salvador Allende y de la rasa genocida que llevaron a cabo los militares en aquel país.

¡La memoria es frágil! La desesperación de una parte de nuestra gente es enorme. Al final, muchos de ellos todavía no han despertado del sueño CADIVI.

Alguien tiene que hacerles comprender que “esa” Venezuela dejó de existir… y que ¡no regresará nunca más!

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