Mañana será otro día

Editorial / Venezuela RED Informativa

Donald Trump sale de la Casa Blanca rumbo a un hospital militar andando a paso de toro. No hay peste china que pueda con él. No hay Biden ni trampa legislativa que ablande a este coloso pesado y de mal humor, que “padece” de incontinencia verbal.

Mientras medio planeta se escondía por temor al contagio, este hombre nunca paró ni le paró. Sin máscara y sin dejar de gobernar, nunca se fue ni a remoto ni mucho menos a virtual. Agallas, valor y determinación. América entera cuenta con él. Si lo quieren o si no. Ya eso es un problema que los yanquis tendrán que resolver el 3 de noviembre.

Mientras, la porquería del siglo XXI que saquea a toda Venezuela no deja de hacer lo que mejor sabe hacer: ¡el mal!

Gobierno y oposición andan juntos en un camino de no retorno hacia nuevos arreglos. De “esos” que no alteran en lo más mínimo el infierno de vida que tenemos que llevar.

El mes de octubre arranca con densas nubes que tapan el cielo. Las obscenas complicidades que siguen dando forma a la “política” en nuestro país se multiplican. La América que nos puede salvar ahora se recoge aún mucho más. Trump se hospitaliza. Biden se contenta, junto con el mundo oscuro que sonríe.

Por dentro el planeta está que hierve. La peste viene y va en franco auxilio del mal, que es justamente desde donde se originó: la inmunda China de siempre. Pero, como siempre decía Scarlett O’Hara en “Lo que el Viento se Llevó”: ¡MAÑANA SERÁ OTRO DÍA!

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