Maneras

Editorial / Venezuela RED Informativa

Roma no cayó en un día. Roma se fue desmoronando a lo largo de varios siglos, hasta que finalmente se extinguió su poder.

España, Inglaterra y la misma URSS se fueron apagando lentamente por el peso de sus errores, hasta que quedaron solo para los libros de historia.

Norteamérica ahora entra en su fase de “inicio del fin”. Agotada por la trifulca electoral, se ha descocido hasta en sus forros. Su sistema político ha quedado expuesto, sin credibilidad y al mejor postor como en la Roma Imperial, que le dio por “vender” el puesto de Emperador a quien ofreciera más oro.

El aparato de comunicaciones que fue capaz de desdibujar y tapar con un dedo el mayor fraude electoral perpetrado en Occidente, quedó para rematar y pasar la factura con intereses a Donald Trump. A quien solo señala de chiflado y desquiciado. Y hasta no verle los huesos, no va a parar. Tienen demasiadas cuentas que saldar con el próximo expresidente de la Unión Americana.

Igual el sistema político norteamericano hará control de daños. Los próximos años serán de “convivencia” con las fuerzas más oscuras del planeta Tierra, y la fiesta tiene que continuar…

Donald J. Trump es casi una sombra. Un “extraño” recuerdo. Un folklorismo del cual tanto los demócratas del siglo XXI como los republicanos tratarán de olvidar. Una vez que sea suficientemente despedazado.

El Complejo Comunicacional que lo retó, ganó la partida. Carlos Slim puede ya brindar con George Soros por el total éxito de su operación.

Con Trump se encoge el sueño americano. Desaparece el “America First” y se esfuma la producción doméstica de bienes y servicios “bien”, a “tiempo” y con “calidad”.

Solo quedan a flote las descomunales inversiones de capitales norteamericanos y europeos, que se enroscan alrededor de los factores de producción de la China del Partido Comunista de los Trabajadores.

Con toda seguridad la “Era Obama” será recordada como un tiempo de gloria, para lo que ocurrirá en la “Era Harris/Biden” que finalmente se inicia el 20 de enero.

No solo la Resistencia venezolana se pondrá luto ese día. También la América apática e inconsciente pagará de malas MANERAS con desempleo, caída de la producción interna y un elevadísimo pago por el costo de la energía, su indiferencia criminal y cómplice por este desastre a la venezolana.

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