María Alejandra Flores: “Como emigrante sueño la salida de Maduro”

Glenda Romero / Venezuela RED Informativa

María Alejandra Flores es una artista que tras emigrar a Estados Unidos por el caos de Venezuela, hizo retumbar con su voz al Metro de Nueva York y con esa misma emoción que guarda consigo porque fue aplaudida allí de pie, sueña la caída de Maduro para regresarse a la patria de Bolívar.

Esta cantante afrodescendiente forma parte de los venezolanos que para sobrevivir, han emigrado huyendo del régimen de Maduro, dejando atrás sus afectos y su historia de vida.

Es hija ilustre de Ciudad Bolívar y lleva consigo muy orgullosamente, el designio que le imprimió el maestro del cinetismo, Jesús Soto quien en calidad de paisano e impresionado por su talento, la bautizó como: “La Voz Del Orinoco”.

Tiene en su haber los aplausos del pueblo neoyorkino, dentro del convulsionado subterráneo de Nueva York, en el que millones de personas entran y salen de forma incesante de los vagones de cientos de trenes.

Nueva York le aplaudió de pie

“Nunca olvidaré que tuve miedo al principio, pero me atreví en ese escenario libre, cerré los ojos, comencé a tocar mi cuatro y entoné mi canto venezolano; te cuento que para mi sorpresa cuando abrí los ojos los pasajeros que estaban sentados, se levantaron a aplaudirme de pie y eso me hizo llorar”.

En esa ciudad que emociona a cualquier viajero que añore un paseo en tierras norteamericanas, María Alejandra vio realizar muchos de sus sueños como aventurera, “bueno yo más bien soy una guerrera”, dice.

En plena vorágine neoyorkina, se escuchó mucho su voz y acompañada de su cuatro hizo retumbar a uno de los subterráneos más famosos del mundo, por ser un espacio histórico para el arte de muchos exponentes.

De allí obtuvo sus primeras experiencias de lucha en Estados Unidos, incluso vivió en un refugio, pero también obtuvo el reconocimiento económico de los que le aplaudían en ese lugar.

“El mejor escenario del mundo para mí, ha sido el Metro de Nueva York; cantar frente a los museos, recorrer Brooklyn y Manhattan con mi cuatro y mi mensaje de amor venezolano, fue un hermoso desafío que tuve en esa ciudad multicultural”.

Esta cantante que ha representado a Venezuela en Europa y en casi toda Latinoamérica, hoy esta residenciada en Las Vegas y allí en plena pandemia su voz no se ha apagado, en este momento está terminando sus últimas producciones discográficas, bajo la dirección del productor Álvaro Pardey, un excelente músico venezolano que en condición de emigrante se instaló en Colombia.

La idea de la producción dice, es hacer sonar la música del mundo, se trata de una mezcla de música afro indígena, fusionada con música electrónica, “ya mucho de eso está disponible en Spotify y en más de 150 plataformas, allí me pueden conseguir como La Voz del Orinoco”.

Esta artista ha participado en muchas manifestaciones, programadas por jóvenes que han emigrado de todas las ciudades de Venezuela y que buscan impulsar un cambio político en su tierra natal.

“Estar fuera de mi país es tan difícil como estar adentro. Los que estamos afuera tenemos en nuestro corazón las lágrimas de muchas madres que han tenido que sufrir el dolor de la lejanía de sus hijos, los cuales han partido a buscar la vida en tierras lejanas”, dice nostálgica.

Ella representa el rostro femenino que la revolución bolivariana dice ahora defender, con el tema de “la no violencia contra la mujer”, pero la falta de oportunidades en Venezuela y su desesperación por salir adelante con su vida y su canto la llevaron a las tierras del norte. “También es violencia contra la mujer el caos que existe para la familia venezolana”, dice.

Asegura que su mayor logro es haber levantado a su hijo sola, como madre soltera. “Me satisface que es un joven sano, con valores morales y que vive lejos de los vicios. Para mi felicidad acaba de ganar una beca para estudiar Ingeniería Electrónica en College of Southern Nevada”.

Celenia, la hija mayor de María Alejandra también venezolana, emigró a España.

-¿Cómo emigrante cuál ha sido tu mayor frustración?
-Estar lejos de mi madre, de mi familia, mis amigos y mi patria. No es fácil estar lejos de los afectos, pero tengo la esperanza de que Venezuela será libre.

-¿En qué te basas para esa esperanza, en el gobierno interino?
-Por favor… lo que ha pasado en Venezuela es responsabilidad del gobierno y la oposición, para mí que ellos se entienden y no les importa la gente a ninguno de los dos bandos.

-¿Entonces no crees en Guaido?
-Rotundamente no, cuando se autodefinió como Presidente Interino, la mayoría tuvimos esperanza pero ya se desinfló.

-¿Cómo se salva Venezuela entonces?
-Yo no pierdo la fe en que Venezuela será próspera, con nuevos dirigentes comprometidos con todos los cambios que se deben hacer, para lograr convertirse en una gran nación. No olvides que Dios existe, ese sí es el verdadero Comandante Eterno. Como emigrante te digo que la salida de Maduro del poder es mi sueño.

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