Más de lo mismo

Editorial / Venezuela RED Informativa

No puede significar para nada sospechosa la presencia de “asesores” militares de la Federación Rusa en los cuarteles de las NARCOFUERZAS ARMADAS venezolanas. La MAFIOCRACIA de ese país se quedó guindada para siempre en la era soviética. Corrupción, hambre, maltratos e intervenciones en el patio de los norteamericanos. Nada cambia.

Vladimir Putin, una copia barata de cualquiera de los viejos Premier “electos” a garrotazos por el politburó del Soviet Supremo, se mantiene en el sueño de la Guerra Fría, el mundo bipolar y el odio a todo lo yanqui.

Rusia, un empobrecido país incapaz de explotar y desarrollar con tecnología propia su posición de gigante petrolero, tiene concesionada la mayoría de sus procesos clave y de apoyo a corporaciones norteamericanas que le “gerencian” tanto el gas como el crudo que coloca Rosneft.

Aún sin superar las mismas dificultades y problemas sociales que vienen arrastrando desde el tiempo de los zares, insisten en concentrar una parte importante de su energía en exportar todo lo malo y todo el mal que por décadas han sabido acumular. Armas defectuosas, cámaras de torturas, aviones que se oxidan y varios etcéteras más que solo una parte del mundo enfermo es capaz de comprarles.

La porquería del siglo XXI sabe que cuenta con ellos. Para todo lo torcido, hasta para las vacunas poco confiables hay que buscar a la madre Rusia.

Que tengan una importante y nutrida presencia en la capilaridad del proyecto de la “revolución bonita”, no es de extrañar. Lo raro consiste en que el dueño del patio, por más que esté enfrascado en su tiempo electoral, no reaccione ante la descara intervención de “siempre lo mismo”, de esos pajaritos en esta parte del hemisferio occidental.

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