Mentiras

Editorial / Venezuela RED Informativa

El señor Maduro y sus pandillas continúan haciendo lo mejor que saben hacer, decir MENTIRAS. Ahora pretenden, a través de un falso ejercicio de cinismo vulgar, voltear nuevamente la realidad. Buscan atribuirse la autoría de la recuperación de la actividad económica no-pública en Venezuela. ¡Por favor!

En paquetes de información simple y solo para tontos a través de los dos canales oficiales del gobierno, VTV y Globovisión, aseguran que su “gestión” es la responsable del inicio de la sinseración del sistema económico nacional.

De la materialización, a precios reales, del intercambio de bienes y servicios transados en el país. Así como a la lenta pero progresiva aproximación a precios de mercado, del salario nacional de la gente de a pie.

Porque, para llevar las cuentas bien claritas. ¡Es imposible, en serio, pensar que una familia venezolana que cuenta como ingresos totales de US$ 20 al mes, juntando los salarios y las pensiones de todas las personas que viven en una casa, se pueda comer algo más que un cartón de huevos y medio kilo de queso blanco, a repartir entre seis personas a todo lo largo de un mes!  ¡Absurdo!

La verdad es que, en la gran mayoría de los hogares de Venezuela, una parte importante del ingreso familiar está entrando en divisas. Que una fracción de esas divisas les esté llegando a la gente por transferencias o remesas de familiares que se están partiendo el lomo afuera, puede ser. Pero lo que suena más duro, es que una buena parte de los sueldos nacionales se están comenzando a pagar en moneda extranjera. Si no, no es siquiera pensable que los precios de TODOS los bienes en Venezuela se comporten a niveles internacionales, en moneda extranjera, y que su velocidad de transacción haya aumentado tan significamente en medio del nefasto año 2020.

Lo cual no significa para nada, que este “logro” del sistema económico venezolano sea un triunfo de política económica o de política fiscal alguna del señor Maduro o de cualquiera de los rufianes que le acompañan en el poder.

Todo lo que está sucediendo en la economía no-pública en Venezuela, es una consecuencia directa del modo de fallo en que “funciona” el país. Un estado que quebró. Un estado con un gobierno tránsfuga. Un estado que dejó hace añales de “funcionar” como una cadena de transmisión social, económica, política y hasta ideológica. Un estado central que fue reemplazado por cientos de miles de fuerzas ocultas, agentes en las sombras sin ningún control o fiscalización, que luchan como las bandas de la mafia unos contra otros para acumular más y más espacios de negocios. Sin árbitro alguno. Al libre albedrío. Como diría Milton Friedman: “a mercado abierto”.

Es por ausencia de Estado, que el país está viviendo una extraña fase de arranque económico. Ese fenómeno ya se vivió en la Venezuela del siglo XIX. Las haciendas, los poblados, eran islas de expansión económica. De ahí el boom del café en el Táchira. O del crecimiento del sector del Cacao en el Barlovento de antes de la Guerra Federal…

Ahora, entrando a 2021, Venezuela está privatizada. Nuestras riquezas, nuestros servicios públicos y hasta la gasolina esta “franquiciada” en las manos de algún enchufado con el gobierno. O de algún gobierno invasor, o de grupos del hampa internacional que hacen “gobierno” con la porquería del siglo XXI. Y en la mitad de la ecuación económica nacional, un pueblo valiente, inteligente y creativo, que lucha por asomar la cabeza desde el sótano de la sobrevivencia donde ha sido abandonado tanto por la oposición como por el gobierno.

Por eso es que acá, en Venezuela, ¡NO tenemos que agradecerle aún nada a nadie!

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