México

Editorial / Venezuela RED Informativa

Nuevamente el señor Maduro tiene toda la razón: una mesa de dialogo en MÉXICO entre la oposición y el gobierno de Venezuela, sin la participación del gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica, cojearía de una pata.

La administración Biden/Harris, siendo la máxima representante de los más oblicuos y ambiguos intereses del Mundo Libre, no puede faltar, visiblemente, en los arreglos que se están llevando a cabo para el reparto de los pedazos de Venezuela en MÉXICO.

De no estar, su más acabado logro “democrático”, la piñata arreglada con formato de elecciones libres para noviembre, no luciría. El sello Biden/Grandes-Intereses-Comerciales con base en China, no funcionaría.

Un “impecable” ejercicio de ajuste y reacomodo con fines de aceptación internacional de la desgracia política que mantiene bajo secuestro al pueblo de Venezuela, estaría incompleto sin los americanos en MÉXICO. En esa línea de acción, mantendrían vivo a un mentecato como Juan Guaidó, y sedimentarían a los miserables personajes de la oposición venezolana, con los que se cuenta como figuritas de pastillaje; haciéndolas pasar como “grandes operadores”, como “componedores” de un país políticamente fracasado.

Igualmente, los delincuentes de la MUD, junto con sus socios del gobierno bolivariano, avanzarían un paso más en el camino de recuperar sus dineros robados, muchos de ellos depositados en bancos de América. Y “ligar” la posibilidad de volver a jugar en la bolsa con sus Bonos Basuras PDVSA. Además de abrir un inmenso portal, de cara al mundo, de posibilidades económicas y de negocios sin muchos límites.

De manera que, efectivamente: deberían estar, como dice el señor Maduro, los representantes de la administración Biden/Harris como “árbitros” en MÉXICO. En caso contrario los suecos, los españoles, franceses e italianos podrían intentar llevarse un pedazo más grande de la torta/país, del que ya les dieron.

Otra vez la impecable diplomacia cubana es la que habrá hecho posible ese “milagro”. Justamente esa misma diplomacia súper eficaz, que también ha logrado transformar a una flota de barcos privados que debió salir de la Florida con destino a salvar a la isla, en una regata pirotécnica, al estilo de las celebraciones en las noches del 4 de julio.

Total, el cielo del Caribe se enciende con lindos colores de pólvora simbólica. Mientras que los pueblos de Cuba y Venezuela se mantienen bajo encierro colectivo.

No hay dudas: ¡Así sí que es muy difícil!

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