Monómeros

Pablo Medina / Venezuela RED Informativa

Si los chuecos de los “vamos bien” no han acabado con CITGO, se debe, únicamente, a que está en Estados Unidos; con el negocio de los fertilizantes, en cambio, el país no ha corrido con la misma suerte.

MONÓMEROS, el Pequiven barranquillero de PDVSA, se convirtió, en muy poco tiempo, en la caja chica sin fondo y sin control del “gobierno” de Juan Guaidó.

MONÓMEROS, para los “provisionales”, ha resultado ser el botín de mayor valor con que se han encontrado desde que simulan ser “gobierno”. Cercanía, idioma y guabineos de la Casa de Nariño, ha hecho de MONÓMEROS la mejor de las piñatas; poquísimos invitados, con torta, gelatina de colores y el pedacito pa’ la casa.

Eminencias dentro del negocio criollo y mundial de los fertilizantes se han dejado caer por Barranquilla: Manuel Rosales, Leopoldo López, el inefable Carlos Vecchio y Gerardo Blyde. Este último, a cuenta de nieto de Juan Pablo Pérez Alfonzo, que seguramente heredó el talento de su abuelo para los hidrocarburos.

Ahora, en Colombia, alguien está bravo. Para Iván Duque tomar control de MONÓMEROS por razones de “seguridad alimentaria” cobra un nuevo sentido. De paso, ahora hay que sumarle las molestias generadas por todos los guisos que se le han escapado de las manos a los paisas, porque las joyitas venezolanas los han tirado por Panamá, dejando a muchos como a la guayabera: por fuera. ¡Eso también da arrechera!

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