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Editorial / Venezuela RED Informativa

La ONU recién se acaba de enterar que el NARCOGOBIERNO en Venezuela es responsable de cientos de crímenes de lesa humanidad.

Con toda seguridad la misma Alta Comisión se habrá acabado de dar cuenta que quien cobra el sueldo como presidente de esta república y varios personajes más que conforman este siniestro régimen son solicitados por la justicia norteamericana y tienen precio sus cabezas.

Aún cuando la ONU atenúa los horrendos atropellos que sufre el pueblo venezolano día tras día con la etiqueta de “violaciones atroces”, es impensable ocultar más la pesadilla que se vive en nuestro país a manos del gobierno bolivariano y de sus secuaces.

Ya ni la ONU, un club de amigos desocupados con tenencia de izquierda, es capaz de voltear la mirada sobre las “obras” ejecutadas por las facciones militares corrompidas y degradadas que hacen pareja de baile con irregulares y estados dedicados al terrorismo internacional, asociados al proyecto de creación del “Hombre Nuevo” del difunto.

Así, mientras que se desbordan en protestas las calles de Colombia por la muerte de un ciudadano a manos de unos policías que lo acabaron a corrientazos, la ONU dice contar con “fundadas sospechas” sobre malos tratos y abusos masivos del gobierno en contra de nuestra gente de a pie. ¡Y de ahí no pasa la cosa!

Las grandes Organizaciones Multiestatales han llegado a su fin. Entre la peste china y su más absoluta y completa incapacidad para incidir en el cambio de ruta de los gobiernos transgresores de la vida humana surge con fuerza una vez más, las alianzas entre países con pensamientos y visiones del mundo similares entre sí.

En este “sálvese quien pueda” en que se ha transformado el mundo actual, hay que pensar en función de nuestros parecidos. Los Centros de Poder que sean más coincidentes con nuestra naturaleza y con nuestra forma de entender la vida, tienen que ser nuestros polos de atracción. ¡Sin temor ni vergüenza alguna!

Un poco como lo hacen los facinerosos de la porquería del siglo XXI, con la basura que les acompaña.

Es decir: rayas con rayas y manchas con manchas. Se entiende, ¿verdad?

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