Nadie debería jugar con la necesidad de libertad de un pueblo

Santos Luzardo / Venezuela RED Informativa

Vemos otro capítulo de la tragedia que no encuentra resolución. Frente a la gran crisis de Venezuela, siguen expandiéndose a los cuatro vientos opiniones, distracciones, sucesos, mentiras, represión, homicidios, eventos, detenciones y hasta la entrega de refinerías a Irán, todo con insólita normalidad y aceptación.

Mientras el pueblo sigue con su cruz a cuesta, la inanición ronda las casas y la desolación embarga los corazones y sin fundamentos certeros todos se aferran a la esperanza de un salvador.

Esa dramática barbarie no merece ser usada por intereses particulares. No es justo más engaños, ni buenas voluntades sin poder resolutivo, ni héroes de videos ni más promesas que se lleva el viento con sus días apesadumbrados de espera sin resultados.

Las respuestas profesionales, serias, del nivel que demanda el dolor de un país sumido en la hecatombe, trasciende las aventuras de grupos pletóricos de buenas intenciones o fantasías o intereses pecuniarios. Los pueblos merecen respeto y consideración, aunque nunca se los den.

Los eventos de estos días suman tragedia sobre tragedia y dolor sobre dolor. A la falta de combustible, alimentos y medicinas se suma el asesinato de 47 hombres bajo custodia de las instituciones del Estado. Solo sus familiares entienden del dolor que les toca, incomprendido por quien no le toca. Solo ese hecho debería tener de luto al país entero y dedicarse a lograr una respuesta justa, reivindicatoria y de seguridad, pero es que nunca entendimos el sentido práctico y benéfico de la unión.

Se olvida la tragedia incomprendida por otro evento fraudulento por su concepto, desarrollo y resultado. Nadie crea que un pequeño grupo de militares que, con responsabilidad digo, no están preparados para operaciones militares de alta envergadura van a deponer el entramado criminal montado por el régimen por años. Mi ánimo no es desesperanzar a nadie ni ser pesimista, sino decir la verdad a un pueblo embelecado por siempre.

Un militar de élite del grupo Boinas Verdes, no puede entrenar a combatientes especiales en días como han pretendido quienes desarrollan una aventura que una vez más defraudará a la gente, muy a pesar de buenas intenciones y retórica política.

Todo será un fiasco, indistintamente de lo que les paguen si es el caso, o de los entrenamientos secretos en la Guajira colombiana. Como ven no fue tan secreto y a decir de voceros del régimen los tenían infiltrados, cosa que es posible.

Se conoce que Ephraim Mattos, un SEAL de la Marina de los EE. UU ya retirado entrenó a algunos de los venezolanos en primeros auxilios y refirió la falta de planificación y entrenamiento para obtener algún resultado positivo en operaciones en Venezuela.

Conocidas las primeras informaciones en febrero sobre esas intenciones, los medios de comunicación que maneja el régimen, lo banalizaron exprofeso semejándolo al intento de invasión de la Bahía de Cochinos de 1961.

Prácticamente todo comienza, como conoce toda Venezuela, después de los eventos del 30 de abril de 2019 por parte de un grupo de militares que se fueron a Cúcuta y juraron lealtad a Juan Guardó. Posteriormente estos, junto a algunos políticos, pasaron muchos días alojados en el Hotel Marriott en Bogotá, donde se da a conocer el militar americano que contratarían para entrenar a los venezolanos junto a cuatro americanos más, pero a título particular y privado, dirigido por el traficante Cliver Alcalá, esbirro de Chávez por lo que lo ascendió a General.

Este traidor escogió a un grupo ofreciéndoles dinero para que los entrenaran los militares americanos, mientras todo el mundo conocía lo que creían que era en secreto y luego comenzaron los héroes de los videos informando de la operación militar redentora que aparentemente se arregló de acuerdo a un contrato de pago que no se cumplió, pero no faltó que todos los golilleros comenzaran a autonombrarse parte de la operación para cosechar los frutos no sembrados, típico de los vivos de siempre. Ahora, a querer ser héroes sin disparar un tiro, para después querer cobrar por glorias que no merecen.

Seguirán otros capítulos de la película de terror hecha de la mentira, la manipulación, la pesca en río revuelto, el protagonismo sin participación por los intereses particulares a costa del dolor de Venezuela. Ya quisiera este pueblo engañado un Gedeón de verdad.

De la Orden de los Caballeros de Fénix

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