Nayid Bukele

Editorial / Venezuela RED Informativa

El Salvador del presidente NAYIB BUKELE es un país de verdad. No es una mentira para que unos pocos se pongan “Popys” dando consejos y soluciones de programas baratos, como “Justicia para tontos”. Tampoco una excusa para jugar al leguleyo, mientras se vive como un príncipe saudita. El Salvador del presidente NAYIB BUKELE no es la Venezuela que explota y de la cual se aprovecha Julio Borges, diciendo que hace y no hace. ¡El Salvador del presidente NAYIB BUKELE es otra cosa!

Un poco antes de nacer el presidente Bukele, tras la guerra, El Salvador estaba en ruinas. A parte de eso, se estima que quizás algo más del 35% de su población huyó del país. Primero, por los enfrentamientos. América y la URSS se mataban a través de las Fuerzas Armadas “regulares” y el “Frente”, “acompañados” por las siempre presentes alimañas cubanas. Inmediatamente después, una espantosa miseria se adueñó de El Salvador. Y, unos pocos años luego, el país resbaló por el más rotundo y absoluto vacío de toda institucionalidad en su sociedad.

¡Las siete plagas! Solo faltó Chávez y contar con una oposición del “estilo” Julio Borges y sus secuaces para que se terminara de joder.

Las pandillas y los facinerosos del crimen organizado tomaron completo control sobre los malos gobiernos democráticamente electos. “Socios” de varias payasadas institucionales, facciones de maleantes ocuparon al Estado salvadoreño por casi una generación. Lo llevaron en un momento a una especie de feudalismo del mal en pleno siglo XX, por medio de un complicadísimo entramado de señoríos de violencia, en forma de pandillas del crimen, con profundo espectro territorial.

Sin embargo, en menos de 5 años, el presidente NAYIB BUKELE y su gente le pusieron un camión, y lograron recuperar su Nación. Recogieron al malandraje. Los que se sometieron están presos, matándose entre ellos en las cárceles. Y aquellos que no se redujeron, pasaron al archivo muerto de la patria.

Y entonces viene Julio Borges, un pobre diablo sin cojones, ni vergüenza. Un individuo una y muchas veces arreglado con la porquería que nos viola y nos asesina, nos roba y nos persigue desde hace más de veinte años, a darle clases de ética al presidente Bukele. A “recordarle” con tono épico que respete la institucionalidad podrida y corrompida de su país, igualita que la nuestra, para guardar las formas democráticas.

Julio Borges y sus secuaces son quienes justamente han venido dándole “esa” medicina institucional al chavismo por tantísimo tiempo. Sin que el enfermo dé síntomas de mejora… o al menos para los 32 millones de pendejos que no estamos en esas “vueltas”.

De esa manera, justamente, Julio Borges y compañía, de la mano con la porquería que nos “gobierna”, se ha “prestado” a elecciones arregladas, a poderes paralelos y también a muchos buenos dólares CADIVI, para maquillar lo “inmaquillable” de un país: ¡lo echado a perder!

¡Pero que, de bolas, viejo!

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