Niños venezolanos cruzan todos los días la frontera para ir a clases en Colombia

Trinidad Martel / Venezuela RED Informativa

Los que vivimos en Venezuela, sabemos que estudiar en el país, es un sorteo de un millón de dificultades para los docentes y los estudiantes. La deserción escolar desde Preescolar hasta la Universidad va en aumento cada día y la inasistencia de los docentes por “hambre”, por falta de agua y otros etc., es parte de la tragedia de “Vivir en Venezuela”.

Quien escribe esta nota “no tiene agua en su casa (un sector popular de Caracas) desde el jueves 24 de octubre en la noche. Y muchos niños y adolescentes por esto y otras razones de subsistencia, van a clases un día sí y un día no ¡o simplemente NO van más! Y en el interior de Venezuela, la situación es mucho peor que en la capital: Es el total caos. Es como recorrer a pie o en jeep cualquier población desértica de Afganistán.

Ante el inicio del año escolar en Venezuela hace menos de un mes, se abrió desde antes del amanecer un paso fronterizo para estudiantes y personas que viven en el Estado Táchira, para que pueden también tener atención médica y sus niños puedan estudiar ¡en Colombia!

Centenares de escolares venezolanos llegan a la ciudad de Cúcuta, en Colombia, para poder estudiar en el vecino país cruzando por el puente fronterizo Francisco de Paula Santander, en su mayoría vestidos con uniforme escolar y acompañados de sus padres.

Entre los que pasan a primera hora por el puente Francisco de Paula Santander, que une a Cúcuta con Ureña (Venezuela), estaba Jhoana Pabón, que cruza diariamente la frontera con su hijo de 11 años y su hija de 15 para que puedan estudiar.

“Gracias a Dios se está normalizando el paso porque para pasar por la trocha con los niños es mucho peligro”, dijo Pabón a Efe.

Otra mujer, Yalitza Suárez, pasó sin problemas para asistir a una cita médica de control para su embarazo de ocho meses, y que no considera la opción de dar a luz en Venezuela, por el alto riesgo que significa dar a luz en Venezuela.

Al llegar al punto de control fronterizo, niños y adultos son recibidos amablemente por funcionarios de Migración Colombia que les revisan su documento de identidad y con un “buenos días” les autorizan la entrada en Colombia.

El flujo de personas es, sin embargo, muy inferior a las 35,000 personas que, según las autoridades colombianas, pasaban a diario de Venezuela a Cúcuta a inicios del 2019, capital del departamento de Norte de Santander y el punto de más movimiento en los 2,219 kilómetros de frontera común.

Miles de venezolanos cruzan semanalmente para abastecerse en Cúcuta de comida, medicinas y productos de higiene que escasean o son muy costosos en Venezuela. Fuente: EFE

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