¡No puede ser!

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

No puede ser que 32 millones de menesterosos, estemos “pegados” a las aventuras gansteriles de Ramos Allup. Que la mitad de los operadores del “cambio” salgan a rasgarse las vestiduras por este hampón de cuello blanco, y la otra mitad limpie el piso con él, su familia y sus bolicompinches. Como si acá, Adentro, no pasase nada…

No puede ser que 32 millones de menesterosos aceptemos como estrategia, poner una “sonrisa” para el mal tiempo, al mejor estilo de Plaza Sésamo. Como nos propone que hagamos la primera Dama, la Sra. Fabiana.

No puede ser que 32 millones de menesterosos solo veamos a las “fuerzas del cambio”, los fines de semana, y nada más que a través de sus operativos Avon Llama. Solo para el retrato y la salida por el Twitter. Como si la Venezuela que queda, no se estuviera extinguiendo…

No puede ser que 32 millones de menesterosos observemos fascinados como el presidente Bolsonaro y el Presidente Macron se insultan desde las redes y a través de sus respectivas cancillerías. No se sabe bien si es porque el carioca le dijo al francés que su esposa es una vieja, o porque el presidente Bolsonaro no sale con un cubo de agua para apagar las llamas en el Amazonas, como le exige el francés. Todo ello mientras las bandas de ecocidas del gobierno bolivariano, están acabando con un buen pedazo del Arco Minero venezolano, robándose todo cuanto valga la pena extraer de allí…

¡Esto no tiene ni dirección, ni pies, ni cabezas! La Agenda del país está enganchada a media docena de estupideces. Y muy pocos están montados en serio, para salir de esta pesadilla.

Se acaba agosto y vamos rápido al mes de diciembre. Y NO pasa nada. Porque NO estamos haciendo que pase NADA. Pareciera que 32 millones de menesterosos hemos sido vencidos por un puñado de malvivientes a ambos lados de la ecuación política nacional, que nos echaron tierrita en los ojos.

Que nos entregamos a los precios inalcanzables de una mortadela. A Lo imposible de pagar por un kilo de queso. Y a lo impagable por una cenita familiar, en cualquier pollera de las de siempre… Si la “estrategia” consiste en apostar a la extinción como punto de quiebre, hacia allá vamos. Sin cobrar los 200, cuando pasemos por ¡GO! El asunto es que, en este tablero, el Sr. del Monóculo del Monopolio no está “jugando” con fichas, dados de plásticos, casitas rojas y hoteles verdes. Tarjetitas del Arca Comunal y de Casualidad…

El Sr. del Monopolio tiene la partida abierta con siete millones de familias hoy en día desarraigadas. Una población en desbandada, complicándole la vida a nuestros vecinos del subcontinente. Y un país que está cada vez más solo, más despoblado y más desesperanzado… Un país que cada vez está más fácil para ser controlado por una HAMPOCRACIA sin escrúpulos ni moral, capaz de las peores y mayores bajezas inimaginadas, para conservar el poder. Con una clase política del “cambio” montada en un mundo de disparates, que ni le ponen la menor atención en corregir.

Ya “esto” no es un tema de Guaidó o Ramos o Aveledo o Rosales o cualquier otro de los zánganos de siempre. Es que es a 32 millones de menesterosos a los cuales se nos está escapando el país de entre las manos, y cada vez estamos haciendo menos por recuperarlo.

Todos estos mentecatos son accidentes sociales. Oportunistas del “¿cuánto hay pa ’eso?” y el “¿cómo voy pegao?” Para muchos de ellos, Venezuela es solo una industria. Un negocio fácil, de altos rendimientos y bajo riesgo.

Pero para 32 millones de menesterosos, este es nuestro país. Nuestra casa. Nuestras emociones. Amores. Olores, sabores y recuerdos de siempre… ¡Me niego a creer que NO vamos a hacer algo para recuperarlo! Simple estadística: ¡32 millones de menesterosos, somos más que unos pocos!

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