No se sabe dónde

Editorial / Venezuela RED Informativa

El “asunto” electoral en la Norteamérica de hoy está más o menos igual que la radionovela “El derecho de nacer”. Todos estamos a la espera que hable POTUS, para que arda Troya.

Mientras eso no suceda, los analistas políticos de todo el mundo solo serán aprendices de gitanos prestidigitadores. Venezuela y el resto del planeta mantendrán contenido el aliento. Porque si se confirman los montones de muertos que salieron a votar en ese país, las papeletas de votación rellenadas por la mafia a solicitud del Partido Demócrata del Siglo XXI, entre gallos y madrugadas, y enviadas a través de la Oficina Postal; mientras “Don Rafael” (POTUS) no se decida a hablar o pueda realmente hacerlo, el mundo continuará casi que en animación suspendida.

Entre la peste china y el monumental fraude electoral perpetrado en las elecciones presidenciales de América, el globo terráqueo adquirió otro tono. No solo estamos enterrados en medio de una descomunal recesión económica mundial. No solo el estilo de estudiar, trabajar y de intercambiar todos los bienes que necesita y produce la raza humana cambió su metodología en menos de un año. Es que los grandes actores de la política internacional, que inciden en el “funcionamiento” del resto de las sociedades del mundo, están atravesando una increíble y acelerada mutación… hacia NO SE SABE DÓNDE.

Conviene mantener presente que, si todo este tifón que está sacudiendo a Estados Unidos logra finalmente ser borrado por un simple clip de computadora, los poderosísimos medios con alcance global que están montados en posicionar a China al precio que sea, van a acabar con la forma de vida que hasta este momento conocemos en Occidente.

En ese escenario, y no hay que ser brujo para vaticinarlo, nuestro país, Venezuela, pasará al archivo muerto de la historia.

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