Normalidad

Editorial / Venezuela RED Informativa

Conforme a lo esperado, Venezuela inicia esta semana su regreso al camino ya andando. Con los anuncios del aparato de finanzas de la Administración Biden/Harris, se comienzan a desmontar las complejas telas de arañas de sanciones económicas, fuertemente tejidas sobre el NARCORÉGIMEN de Caracas a lo largo de los últimos cuatro años anteriores.

La extensión del “permiso” temporal de funcionamiento hasta diciembre, concedido por el gobierno norteamericano a un grupo de las Hermanas de la Industria Petrolera con sede en ese país, ahora se extiende a sus poderosas operadoras de servicios de excavación y cementación. ¡El lomito del negocio de crudo! Es decir, poco a poco, sin mucho ruido, las “cosas” recuperan su NORMALIDAD de siempre.

Total: solo fue una pausa en el tiempo la presión dura y sostenida, donde más duele, lo andado por la Administración Trump.

Hoy, muy por el contrario, desde el payaso que hace de embajador virtual de América para Venezuela, con sede web en Santa Fe de Bogotá, hasta el último agente de migración y fronteras con malas pulgas, que carajea y devuelven casi como si fueran delincuentes a la mayoría de los venezolanos que llegan a ese país, regresamos rápidamente a la NORMALIDAD de siempre.

Que le baste y le sobre a los miles de venezolanos ilegales atrapados o escondidos dentro del Sueño Americano, con el Mr. Biden/TPS. Es decir: ¡dejen de joder!

Así las cosas, la nueva administración de la “inclusión”, con toda seguridad debe ya estar pensando en lo que irá a decir, tras la mamarrachada electoral de noviembre que han promovido entre la oposición y el régimen. Si las promesas de fichera les son cumplidas, y los “arreglos” en el reparto de las latas vacías que significan las gobernaciones y alcandías dentro del Estado Comunal cubren sus expectativas estadísticas, entonces nos pintarán que vamos bien, que hablando es que se entiende la gente, etc., y aflojarán un poco más la cabuya sobre la porquería del siglo XXI.

¡Pero, tranquilos! Acá, abajo, adentro, no nos enrollamos. Porque, ¡Estamos aprendiendo!

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