Normalidad

Editorial / Venezuela RED Informativa

No existe ninguna NORMALIDAD en la Venezuela de octubre de 2020.

No puede ser normal que todo un país en pleno siglo XXI tenga que moverse a pie o no pueda alejarse muchos metros de sus casas.

No puede ser normal que familias enteras tengan que vivir de lo que escarban en la basura o con un ingreso que ni se acerca al nivel mínimo para darle de comer a sus hijos.

No es normal que solo unos pocos se estén tragando a muchos, ante la mirada indiferente de medio mundo.

No puede ser normal para un país que lideró en la América Latina el progreso, la calidad de vida colectiva y la expansión económica, hoy sea un enflaquecido dibujo de la superficie lunar; oscuro, frío y silencioso.

Como tampoco puede ser normal que una dirigencia que dijo tener como “oficio” al país, simplemente se voltee y mire para otro lado.

La protesta sin forma es lo único que queda. Lo mismo que nos tocó vivir durante casi todo el sombrío siglo XIX. Allá, igual que ahora, el país vive en el lindero de su desintegración.

Solo la anarquía, los saqueos a camiones de comida atrapados en las autopistas nacionales y los enfrentamientos populares contra el gobierno y sus facinerosos son la salida.

Acá, en Venezuela, ambos lados de la empobrecida ecuación política están jugando al desgaste. A la resignación. A la zona “cómoda” de incomodidad incrementada.

La misma medicina que le dieron a los cubanos o a los millones de europeos secuestrados por el comunismo, después de la Segunda Guerra Mundial. Es peligrosísimo que nos dejemos ACOSTUMBRAR a “esto”. EL verdadero mantra es el “¡SÍ SE PUEDE!”.

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