¡Nos movemos entre temas Tabú!

Mascaritas / Venezuela RED Informativa

La Venezuela que opina y trata de hacer “cosas” a finales de mayo de 2019, camina entre conchas de cambures y mangos. ¡Es muy resbaladiza! Nos movemos entre “lo que se puede” y lo que “NO” se puede pensar. ¡Increíble!

La beatería que acompaña a la compañía teatral que este año tiene la “responsabilidad” de la puesta en escena de “hacer” oposición a la HAMPOCRACIA que aún controla el Gobierno y el territorio venezolano, tiene su “Manual de Carreño” particular. Con una lista de “enseñanzas” y restricciones muy grandes… ¡Y completamente estúpida!

Ya sabemos que “Acá no se habla mal de Guaidó”. ¡Solamente bien! ¡Nada de críticas! que poco importa que a muchos le resulte chocante su “promoción” a portada de GQ, en medio de la hambruna nacional, que tiene unas dimensiones bíblicas. Que no “empuje” ya hacia la formación un “Gobierno a la Sombra”, desde adentro. Para empezar a darle forma a la arrechera, a la fe y a las necesidades que tiene el pueblo atrapado de Venezuela, en Venezuela. Que se deje de deshojar margaritas y que avance, dirigiendo acciones para construir un “espejo” con los hombres y mujeres de la Venezuela que queremos el “Día Después”, desde ministerios paralelos que promuevan las nuevas políticas públicas que cambiarán nuestro futuro. Sin importar si esos ministerios se monten adentro o afuera del país…

Que se entienda que es el momento del quiebre preciso, perfecto y de “librito”, para crear el Gran Peo Nacional. Que acá no hay que jugar a la convivencia. Ni a la armonía. Ni a la tolerancia con estos hijos de la gran puta del Gobierno ilegitimo del país, porque, ¡Las condiciones “ambientales” están dadas para sacarlos de la jugada, a través de una primavera a la venezolana!

Que igual aplica hacer “memoria reciente” sobre todas aquellas diabluras que la franquicia MUD ha llevado a cabo, en “asociación estratégica” con la Porquería del Siglo XXI en el pasado muy reciente. ¡Toca hacer borrón y cuenta nueva!

Que la señora Machado es una histérica, premenopáusica, desequilibrada y sin “experiencia” política alguna, Y que, además, ¡está muy mal acompañada! ¡Fuchi! Así pues, que, en el mismo saco de gatos, están metidos Pablo Aure, la doctora Blanca Rosa, la abuela del Bigotes y un gentío más que está atravesando por los mismos problemas hormonales que la señora Machado. Que “ellos” ¡son gente que no entiende al país! Que están disociados de las posibilidades y de las realidades posibles de la política de adentro. ¡Sea lo que sea eso!

Que el embajador Diego Arria solo enseñó a vestir a Carlos Andrés Pérez. Y que nada más es un carajo súper elegante. Un maniquí. Un figurín. “Apenas” un tipo “conectado” con la godarría de Caracas, por varios matrimonios “afortunados”. Que hay que olvidarse que trabajó codo con codo con Kofi Annan, en la ONU, porque no sabe un coño ni de diplomacia, ni de geopolítica, ni de un carajo de “esas” cosas. ¡Increíble! Que no fue uno de los gerentes públicos venezolanos más exitosos y glamorosos, de los que se tenga memoria. Que su gestión como gobernador de Caracas en los 70s no fue una de las principales responsables de la transformación de mi “pueblo” natal, en la pujante capital de la Venezuela Saudita que una vez tuvimos antes que la acabara la del siglo XXI. Afortunadamente que el que sabe de todo lo que no ha logrado y consigue superar a Diego Arria Salicetti, y de “mucho más”, es Rafael Poleo. Que por encargo y por placer disfruta contando chismes de cuando el embajador Arria iba de tiendas con la señora Cecilia Matos, la moza del presidente Pérez, en los viajes oficiales de éste a EE.UU.

Que Pablo Medina fue un “ñángaro” que desde finales de los 60s no es un tipo convicto y confeso por salir a matarse, si es el caso, por la Venezuela en la que cree. Que no adversó con toda su alma al borracho malviviente de Jaime Lusinchi, con todas sus marramucias y pillos asociados. No es sospechoso de haber estado metido en cuanta asonada, golpe o “intento” de cambio en serio se haya producido en este país en los últimos 45 años. ¡Lo cual es imperdonable!

Y así puedo seguir hasta aburrirlos. Yo no creo que acá nos estemos jugando la carta final o que estemos parados en el andén de la estación del “último” tren. ¡Hay, y habrá Venezuela para rato! Pero pienso que tenemos una maravillosa oportunidad para empujar, de manera certera y efectiva, a estos cabrones para lograr su salida del poder. Una ventana de posibilidades estupendas para hacer oposición como nunca, presionar duro desde adentro la salida de estos hijos de puta. Desde luego, ¡por las malas!

Que está más que visto que no hay de otra. Por más manual MUD/Carreño que nos quieran “vender”, los “otros” rufianes de la “otra” parte de la ecuación política nacional. Que el grado del deterioro de la vida nacional es tan profundo, que “esto” es de empujarlo un poco y sacarle provecho al caos. Que hace falta un trabajo de liderazgo real y efectivo. Un liderazgo que “invite” a la gente cansada y encabronada que vive en este país, a revelarse pasiva o activamente en contra de los coños de sus madres que tienen secuestrada a toda nuestra nación. ¡No me jodan! ¡Yo me conozco la cartilla de los problemas nacionales! ¡Lo jodío que está el país! Lo destruidas que están las familias y las personas, que estamos tratando de sobrevivir un día más en Venezuela. Que las instituciones están desmanteladas. Están atrapadas por un ejército de invasión “invitado” por estos traidores mil veces malditos. Que no hay servicios públicos, ni de vida moderna desde hace mucho tiempo. ¡De bolas que lo sabemos! ¡Coño, vivimos acá!

Pero si Guaidó, o el mismísimo Espíritu Santo, continúa dilatando y haciendo “análisis situacionales” de la realidad del país, sin usar la política para lo que es, pasará el año 2019 sin penas ni glorias. Pero si Guaidó, o cualquier divinidad o “potencia” que sea, no transforma la arrechera colectiva en acciones de calle, huelgas formales o paralizaciones con contenido político al país, pasará otro año más Venezuela postrada por la miseria y por el desaliento. Porque si bien es cierto que todos los que estamos en el lado correcto de la “cosa” cabemos acá, también es cierto que es inaceptable que solo un grupo piense, diga y “actúe” como si “esto” fuera de ellos… ¡No me jodan! De lo que se trata, al final del día, es de devolverle el país a nuestra gente. ¿O no?

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